Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura

octubre 12, 2009

Proyecto de Independencia de Vito Marcantonio en 1943

  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

En el año 1943, el Presidente de Estados Unidos Franklyn. D. Roosevelt ordenó la creación de una Comisión Presidencial con el fin de que la misma le asesorara respecto al problema de Puerto Rico. El hecho de que había elecciones en 1944, parece haber sido crucial en la decisión. La Comisión Presidencial estaría compuesta por 4 estadounidenses y 4 puertorriqueños. A pesar de que la misma debía ser representativa de todos los grupos de opinión del país, en su constitución se excluyó a varios sectores que no parecían tener relevancia entonces en la opinión de las autoridades de Estados Unidos. El hecho de que se dejara fuera al representante del Partido Socialista, Bolívar Pagán, y al representante de la facción del Partido Unión Republicana Progresista, Miguel A. García Méndez, confirma la debilidad del anexionismo y del proyecto de la estadidad en aquel entonces.

En febrero de aquel año se creó en Puerto Rico mediante una Resolución Concurrente, la denominada Delegación Permanente de la Asamblea Legislativa para discutir el asunto del  estatus. La cuestión estatutaria ocupaba, otra vez, la discusión pública en ambas partes. En aquel año se presentaron cuatro proyectos de estatus que, en gran medida, conformaron parte de la base jurídica de que luego fue el Estado Libre Asociado de 1952. El Proyecto Miguel Guerra Mondragón proponía la reorganización de Puerto Rico en un Estado Libre Asociado; el Proyecto Teodoro Moscoso, la fundación de un Estado Libre; y el Proyecto Myllard Tydings, una República.

El lenguaje de Guerra Mondragón sugiere la idea de lo que hoy se denomina República Asociada o Libre Asociación pero sobre el modelo autonomistadel viejo Proyecto Phillip Campbell de 1922. El lenguaje de Moscoso reformulaba la idea del Estado Federal con privilegios dentro de la unión, sin denominarlo de ese modo. Y el Tydings recuerda la Independencia con Protectorado formulada a principio de siglo 20 por José de Diego. Los debates dejaron claro hasta dónde estaba dispuesto a llegar el Congreso de Estados Unidos a la hora de conceder mayor soberanía a su colonia en el Caribe.

vito_marcantonio

Vito Marcantonio

Vito Marcantonio y la independencia

Uno de los planteamientos más radicales de aquel momento fue el Proyecto de Independencia formulado por el Senador por el Estado de Nueva York Vito Marcantonio. Marcantonio, de origen ítalo-americano, era un antiguo colaborador de los independentistas puertorriqueños en 1937 otro documento con el mismo fin. Su fórmula era similar a lo que se denominó la Independencia en pelo que en 1912 propuso el abogado Rosendo Matienzo Cintrón como respuesta a la moderación política de De Diego y el unionismo puertorriqueño.

La meta de Marcantonio era crear la República de Puerto Rico. El proyecto establecía que Estados Unidos le había dado poca importancia al asunto y que, en efecto, autodeterminación e independencia eran sinónimas. Esta era una manera de indicar que una tercera vía o la estadidad, no eran opciones aceptables jurídicamente para el país. Con el fin de ganar apoyo en el Continente, afirmaba que la República debía desarrollar “buenas relaciones de vecino” con Estados Unidos en el futuro. Las ideas de Roosevelt marcaban el concepto. Se trataba de un parentesco que no se podía evadir. Cuarenta y cinco años dominio americano y dos guerras mundiales, no podían borrarse de golpe y porrazo mediante un decreto de independencia.

Marcantonio aceptaba el argumento jurídico del Partido Nacionalista y Pedro Albizu Campos, en el sentido de que Puerto Rico era una nación que en 1897 había adquirido soberanía a través de la Carta Autonómica. La identificación de aquella autonomía con la soberanía, si bien resulta difícil de aceptar hoy, era un argumento común del independentismo en la época. De ello se derivaba que la ocupación militar de 1898 y el traspaso de 1899 mediante el Tratado de París, habían sido actos ilegales que violaron la libre determinación e independencia de los puertorriqueños.

El otro planteamiento de Marcantonio era que Estados Unidos no había cumplido con la Carta de Atlántico en cuanto a Puerto Rico. Con un lenguaje que recuerda las interpretaciones de José Martí, Ramón E. Betances, De Diego y Albizu Campos, Marcantonio insistía en que el caso de Puerto Rico era crucial para las buenas relaciones de los americanos con Latinoamérica y para garantizar el futuro de las mismas.

En el aspecto político el proyecto establecía el retiro de Estados Unidos 90 días después de la aprobación del mismo. Aquella nación conservaría sus derechos sobre sus reservaciones militares y navales en el territorio por un periodo no mayor de 6 meses tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Marcantonio dejaba abierta las puertas para una negociación entre iguales en ese renglón, después de la paz.

En el aspecto económico el proyecto forzaba a Estados Unidos a reconocer su responsabilidad en “el estado desastroso de la economía de Puerto Rico y por la pobreza de su gente”. Una vez reconocido ese principio, se reclamaba la disposición de aquel país a pagar una indemnización a su excolonia, a autorizar el comercio libre entre ambos y a mantener sus fronteras migratorias abiertas a los puertorriqueños. Era evidente que el independentismo tampoco quería perder ciertos aspectos “ventajosos” de la relación colonial con Estados Unidos. Esa tendencia se ha confirmado a lo largo de todo el siglo 20 y principios del 21. Mediante un curioso juego un tanto demagógico, las “concesiones” reclamadas como necesarias, fueron resemantizadas hasta transformarlas en un “deber” de los americanos o en un “reconocimiento de culpa”.

El proyecto no decía nada sobre el gobierno de la futura República, su constitución o el destino de la ciudadanía americana mediatizada que poseían los puertorriqueños desde 1917. En general, se trataba de un proyecto simple y poco detallado muy debatible, cuya preocupación central era llamar la atención sobre el estatus. A pesar de ello fue considerado el más radical y no fue tomado en cuenta.

Conclusiones parciales

Cuando se comparan las cuatro propuestas la situación se aclara. Los proyectos de Miguel Guerra Mondragón y Teodoro Moscoso, representaban los intereses contradictorios del Partido Popular Democrático, organización en la cual convergían en 1943 –como en el presente-  fuerzas autonomistas y estadoístas. Ello explica que los reclamos  políticos soberanistas fuesen tan moderados en ambos. Las dos fórmulas debieron resultar extrañas para el Congreso y el Presidente, quienes comprendían mejor el lenguaje clásico de Estado Federal y la Independencia.

Los autores esperaban de Estados Unidos tres cosas:

  1. Que aceptaría su responsabilidad en la pobreza de Puerto Rico
  2. Que aceptaría una relación económica ventajosa para Puerto Rico
  3. Que se haría responsable del desarrollo y la industrialización de Puerto Rico

No era seguro que fuese así porque el americano medio y sus esferas de poder, pensaban que Puerto Rico había crecido económicamente bajo su dominio. Incluso pensaban que las quejas locales respecto a su situación material eran excesivas o exageradas. Curiosamente, Ni el proyecto Guerra Mondragón, ni el Moscoso exigían una Constitución para Puerto Rico tras el cambio. El Tydings se había convertido en el proyecto del Congreso Pro-Independencia y los populares independentistas. De hecho, era el único que reclamaba una Constitución para el país, aunque autorizaba su revisión por el Congreso y el Presidente. También esperaba que la República reconociese el derecho de intervención a los americanos sin consultar al gobierno puertorriqueño.

octubre 4, 2009

La discusión del estatus en 1943

  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

El 1943 el problema de estatus era interpretado de manera distinta por los observadores de Estados Unidos y los de Puerto Rico. La cuestión del estatus en la ruta de la independencia en buenos términos entre amas partes, que había sido el centro de la discusión política durante la década de 1930, ya no era una prioridad para los sectores de poder continentales. Según lo ha sugerido en repetidas ocasiones en sus textos y en sus memorias el jurista José Trías Monge, el desconocimiento de la situación de Puerto Rico dominaba entre las elites políticas estadounidenses.

Concepcion_1958

Gilberto Concepción de Gracia

El  Congreso y el Presidente tenían una visión simplista  del problema del estatus mediada en gran medida, por el reconocimiento de su poder para timonear a sus aliados políticos en Puerto Rico en una u otra dirección sin afectar aquella relación de dominio. La actitud de minusvalorar el asunto era común lo mismo a demócratas que a republicanos. El acomodo del PPD había convertido a esa organización  en el útil “aliado sumiso” que tanto beneficiaría los intereses americanos hemisféricos después de la Segunda Guerra Mundial.

Para el Congreso y el Presidente,  la solución del problema del status estaba en la revisión moderada de la Ley Orgánica de 1917. La alternativa concreta consistía en ofrecer más soberanía a Puerto Rico. Per se aceptaba que cualquier ampliación de la soberanía puertorriqueña, no debería afectar ni la relación fiscal entre ambos pueblos, ni los poderes del Congreso para intervenir en la isla obtenidos en el Tratado de París de 1899. En cierto modo, cualquier concesión de  de la más soberanía no debía alterar la soberanía. Ello explica que la idea de ofrecer más soberanía se redujera a conceder que el pueblo puertorriqueño  eligiera su Gobernador.

Una Ley de Gobernador Electivo no alteraría la relación fiscal ni quitaría soberanía al Congreso sobre la isla. El problema jurídico era que una reforma de esa naturaleza  no cumplía los requisitos de la libre determinación establecidos por la Carta de Atlántico. El sector independentista y nacionalista lo reconocía de ese modo. La brecha entre el independentismo y el populismo se profundizó y el encono contra el PPD creció alrededor de ese hecho. En 1943 se echaron las bases para la constitución del Congreso Pro-Independencia y Pedro Albizu Campos salió de prisión y se radicó en Nueva York a la espera de un mejor momento para regresar a Puerto Rico.

En medio de aquella polémica el Presidente Franklyn D. Roosevelt nombró en 1943 una Comisión Presidencial para que lo asesorara respecto al futuro de Puerto Rico. La comisión se constituyó con 4 representantes estadounidenses y 4 puertorriqueños. Dos detalles significativos de aquel comité fueron, primero, que tanto Luis Muñoz Marín como Rexford G. Tugwell, dos buenos interlocutores de Estados Unidos en Puerto Rico, tuvieron su silla en la Comisión. El segundo fue que la misma excluyó al partido Socialista, y a Bolívar Pagán, un enemigo declarado de Tugwell y de Muñoz Marín; y al Partido Unión Republicana Progresista encabezado por Miguel A. García Méndez, también anexionista y representante de los grandes intereses azucareros en el país. Las autoridades de Washington no querían a los anexionistas ni a los azucareros en sus negocios sobre el estatus.

La oferta de una Ley de  Gobernador Electivo era un mecanismo para sosegar la agitación política local y cualquier planteamiento radical. Muñoz Marín adoptó una actitud crítica respecto a la oferta, comprensible por demás en aquel contexto. Su pasado radical y la presión de los populares independentistas, explica la misma. Reconocía que el gobernador electivo no resolvería nada si se trataba de una medida aislada que no revisaba la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos. Con ello en mente condicionó su apoyo a la medida a que , si adjunto a ello, Estados Unidos se comprometía a cuatro cosas:

Myllard_Tydings

Millard Tydings

1. A quitarle al Congreso el poder de anular las leyes de Puerto Rico lo cual conllevaba eliminar el poder de veto congresional lo cual era una señal abierta del carácter colonial de la relación.

2. A quitarle al Congreso el poder de cambiar la Ley Orgánica Jones sin consultar a Puerto Rico hecho que, en la práctica demostraba quién mandaba en realidad en el país.

3. A transferir los fondos para financiar el programa de crecimiento económico de Puerto Rico en bloque para restarle margen de influencia a Estados Unidos en el país

4. A acordar una fecha para un plebiscito de libre determinación de Puerto Rico acorde con los principios jurídicos de la Carta de Atlántico

Las cuatro peticiones resultaban radicales en para un Congreso acostumbrado al poder que era incapaz de escuchar los reclamos de los subalternos. Al cabo, la impresión que quedó fue clara. Estados Unidos no estaba dispuesto s aplicar la Carta de Atlántico y el derecho de libre determinación en el país. Lo único que estaba dispuesto a dar era el Gobernador Electivo porque ello no afectaba su poder real sobre el territorio y le daba una nueva imagen a nivel internacional. En todo caso, las autoridades americanas estaban contestes en que una revisión liberal o radical al status, podía afectar sus intereses geoestratégicos en El Caribe.

La reacción en Puerto Rico

Como respuesta los sectores de poder en Puerto Rico presentaron y aprobaron la conocida Resolución Concurrente de 10 de febrero de 1943. En la misma el PPD, los partidos de la Coalición Puertorriqueña encabezados por Bolívar Pagán,  y los de la Unificación Tripartita dirigidos por José Ramírez Santibañez, consignaron el “deseo” de PR de ejercer lo más pronto posible el derecho de libre determinación. La concesión que se hacía era la misma que hizo el PPD en su programa para las elecciones de 1944: aceptaban esperar hasta que terminara la Segunda Guerra Mundial para discutir el asunto y establecieron que la decisión se tomaría en una elección especial o plebiscito. En la práctica era una manera de posponer el estatus por consenso. Para articular los acuerdos, se creó una Delegación Permanente de la Asamblea Legislativa .

Por último, en 1943 se presentaron varios proyectos de status que fueron la base para la formulación de lo que fue el  Estado Libre Asociado de 1952.  Miguel Guerra Mondragón, ExPresidente de la Cámara de Representantes y  co-autor del Proyecto Phillip Campbell de 1922, propuso la creación de un Estado Libre Asociado Puerto Rico. Teodoro Moscoso, Director de Fomento de Puerto Rico, redactó otro para la fundación del Estado Libre de Puerto Rico. se trataba de dos líderes populares reconocidos que estaban manifiestamente de acuerdo con las posturas moderadas de Muñoz Marín

En el Congreso,  Myllard Tydings, coordinador del Comité de Territorios del Senado volvió a presentar con algunas revisiones, su proyecto para crear la República de Puerto Rico; y el Senador por Nueva York, Vito Marcantonio presentó el suyo. Ambos retomaron sus textos de 1936 como base para sus alegatos. En estos proyectos estaban las preferencias de los miembros del  Congreso Pro-Independencia, como era de esperarse.

septiembre 27, 2009

Vito Marcantonio y la independencia (1943)

El derecho a la autodeterminación y la independencia

17 de junio de 1943

Sr. Marcantonio. Sr. Presidente, hoy he presentado un proyecto de ley que reconoce el derecho a la autodeterminación del pueblo de Puerto Rico y autoriza su independencia. A la luz de las condiciones prevalecientes en Puerto Rico, y en virtud de la voluntad de la inmensa mayoría de los puertorriqueños, autodeterminación e independencia vienen a ser sinónimos. En vista de la importancia de este asunto, y consciente de que el Congreso no le ha dado la debida atención, quiero leer para los anales el proyecto que he presentado, a fin de que los legisladores tengan oportunidad de familiarizarse con sus términos.

Proyecto para autorizar el reconocimiento de la autodeterminación del pueblo de Puerto Rico, autorizar su independencia, y para propiciar buenas relaciones de vecino con el propuesto Gobierno de Puerto Rico.

vito_marcantonioPor cuanto, luego de una experiencia colectiva de cuatro siglos en su vida política, social, cultural y económica el pueblo de Puerto Rico se ha convertido en una nación definida; que como resultado de más de 100 años de lucha constante contra España, ya en 1897 había alcanzado una condición autonómica irrevocable, que reconocía su soberanía esencial, y que le otorgaba medidas de autogobierno, tales como el derecho a celebrar tratados con países extranjeros, imponer tarifas y controlar totalmente sus asuntos internos; y

Por cuanto, en 1898, como resultado de la guerra hispanoamericana en la cual Puerto Rico no participaba, la isla de Puerto Rico fue ocupada por los Estados Unidos sin el consentimiento de sus habitantes, quienes perdieron desde entonces el derecho a la autodeterminación, y fueron despojados de sus poderes y derechos democráticos, obligándoseles a vivir bajo un gobierno ejecutivo, sin poderes para administrar su vida política, económica y social, de acuerdo con sus mejores deseos; y

Por cuanto, en la presente guerra de las naciones aliadas contra el Eje enemigo el liderato de los Estados Unidos no ha sabido dar, en el caso de Puerto Rico, contenido real a los principios consagrados en la Carta del Atlántico, la Declaración de La Habana, y otros pronunciamientos en conferencias americanas, relacionados con los derechos de las pequeñas naciones del Hemisferio Occidental; y

Por cuanto, reconocer libremente el derecho a la autodeterminación del pueblo de Puerto Rico le concede a los Estados Unidos una magnífica oportunidad, durante esta guerra, de cimentar los lazos de mutua amistad con más de 100,000,000 de habitantes latinoamericanos; y

Por cuanto, conceder a Puerto Rico una independencia genuina es la mejor garantía de que el Hemisferio Occidental contará con una defensa naval y militar efectiva contra la agresión, al relevar todas las energías del pueblo de Puerto Rico para luchar por la victoria de las Naciones Unidas;

y

Por cuanto, los puertorriqueños de todos los partidos políticos, actuando concertadamente, han solicitado de los Estados Unidos la aplicación inmediata del principio de autodeterminación; Resuélvase, etc.

Sec. 1.  Que 90 días después de la aprobación de esta ley, los Estados Unidos, por mediación del Presidente, proclamarán que se retiran de Puerto Rico, y que le restituyen a dicha nación todos los derechos de posesión, supervisión, jurisdicción, control y soberanía que ahora ejercen sobre su territorio y sus habitantes. Se hace excepción de las reservaciones militares y navales, las que permanecerán en posesión y control de los Estados Unidos hasta que se firme un tratado de mutua defensa entre el Gobierno de Puerto Rico y los Estados Unidos, pero en ningún caso por un periodo mayor de 6 meses después de terminadas las hostilidades en las que los Estados Unidos están ahora involucrados. Además, el Presidente, en representación de los Estados Unidos, hará público reconocimiento de que Puerto Rico es una nación independiente, separada y autogobernada, y reconocerá autoridad y control sobre el país a cualquier gobierno que el pueblo constituya. También aceptará el derecho del Gobierno de Puerto Rico a decidir todos sus asuntos internos, incluyendo aquellos que se relacionan con los ciudadanos norteamericanos y sus propiedades, y a entablar relaciones diplomáticas sin interferencia de clase alguna.

Sec. 2. Todos los problemas que surjan entre las dos naciones como resultado de la ocupación de Puerto Rico por parte de los Estados Unidos deberán someterse para arbitraje a una comisión conjunta designada por el Gobierno de los Estados Unidos y el Gobierno de Puerto Rico.

Sec. 3.  Al proclamar la independencia de Puerto Rico, el Presidente reconocerá la responsabilidad de Estados Unidos por el estado desastroso de la economía de Puerto Rico y por la pobreza de su gente y, como un gesto para promover las mejores relaciones con el nuevo Gobierno de Puerto Rico, se autorizará la libre entrada a Estados Unidos de los productos puertorriqueños, y no se impondrán restricciones de inmigración a los ciudadanos puertorriqueños. Estos principios quedarán consagrados en un tratado entre las dos naciones, que se hará con las mejores intenciones de desarrollar la economía de Puerto Rico y el bienestar de los puertorriqueños. La discusión de ese tratado comenzará dentro de los 90 días después que el nuevo Gobierno de Puerto Rico haya expresado su deseo de iniciarlo. Mientras tanto, entre la proclamación de la independencia y la firma del tratado, se mantendrá el presente statu quo en materia de relaciones comerciales.

Sec. 4. En virtud de la responsabilidad de Estados Unidos por el estado desastroso de la economía de Puerto Rico, y por la pobreza de sus habitantes, por la presente se declara que es la política de Estados Unidos responsabilizarse ante el Gobierno de Puerto Rico por cualquier reclamación de indemnización que inicie dicho Gobierno.

Sec. 5. Luego de la proclamación y el reconocimiento de la independencia de Puerto Rico, el Presidente de los Estados Unidos informará de tal acción a aquellos gobiernos con los cuales los Estados Unidos mantienen relaciones diplomáticas, e instará a dichos gobiernos a reconocer la independencia de Puerto Rico.

Sec. 6. Al momento de emitir la proclamación que dispone la Sección 1, el Presidente nombrará una comisión de cinco personas para ejecutar las cláusulas contenidas en las Secciones 1, 2, 3, y 4 de este proyecto.

Tomado de Félix Ojeda Reyes, Vito Marcantonio y Puerto Rico. Por los trabajadores y la nación. Río Piedras: Huracán, 1978.

Comentario:

El argumento central de Vito Marcantonio es que el derecho a la “autodeterminación” equivale al derecho a la “independencia”, uno de los fundamentos del pensamiento radical en Puerto Rico. desde ese punto de vista la “unión federal”(el EstadoFederado)  o cualquier forma de “voluntaria asociación” (Libre Asociación), carecen de legitimidad y no representan un proceso de libre determinación”.  El alegato de que Puerto Rico era una nación a la cual se le había reconocido su “soberanía esencial” es interesante. No coincide con el argumento de los juristas del Partido nacionalista que acepta la condición soberana como un hecho en el contexto de la Carta Autonómica. Una guerra, las 1898, entregó  a la isla a Estados Unidos; otra guerra, la mundial, debe devolverle la soberanía. Marcantonio alega que ello mejorará la imagen de Estados Unidos en el resto de América.

El proyecto es simple, como el que presentó en 1937: Estados Unidos reconocerá la independencia de Puerto Rico y reparará por sus años de mal gobierno a las autoridades de la nueva república. El detalle de la protección temporal de los intereses militares americanos en el territorio es  importante. Dada la asimetría de la relación entre los dos países, los conflictos entre ambas se resolverán mediante arbitraje internacional. La República de Puerto Rico sería un estado libre favorecido por Estados Unidos sobre la base de un compromiso moral.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: