Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura

junio 4, 2010

“Carta a Irma” (1939): Nacionalismo, stalinismo y autoritarismo

artido Nacionalista de Puerto Rico. Documentos. Carta de José Monserrate Toro Nazario a Irma Solá, 31 de mayo de 1939. Epigrafía, transcripción y edición del Dr. Rafael Andrés Escribano. CPR 324.27295 T686c. Colección Puertorriqueña. Universidad de Puerto Rico: pág. 21-25

Fragmento 5: El presidente del Stalinismo

(…)  Por lo que pueda hacer al caso, no es esa la única vez que he presidido una reunión de ese calibre, en ausencia del presidente. Lo hice una vez, en ausencia de Albizu Campos. Entonces estaba con nosotros mi compueblano Buenaventura Rodríguez, hoy socio del McLeod del partido y conjuntamente con él vocal de la Junta nacional. Recuerdo que en aquella ocasión consideramos el exhibicionismo católico que se había apoderado del Partido nacionalista. Albizu Campos protestó de que nos reuniéramos a sus espaldas. Me puse de pié y le expliqué por qué. El tiempo ha demostrado quién tenía razón. Para aquella época unas trescientas personas suscribieron una protesta contra el referido exhibicionismo. Al correr de los años, el Partido nacionalista no tuvo otro remedio que declarar no gratos a los señores obispos. La catedral de San Juan nos fue cerrada un día de De Diego. Otro día, el padre Ramos quedó suspenso. Otro día, desapareció mi columna [en]  El Piloto. Otro día, el párroco de Lares nos prohibía la entrada de banderas portorriqueñas. Hoy día los estandartes de Franco entran y salen impunemente.

Masacre de Ponce (1937)

El cabello de los nacionalistas suele ser largo –tan largo como suele ser corta su memoria. El as de triunfo fue reservado para la esposa de Albizu Campos y el joven de las tres jotas. Gran parte de la carta de Cuba es una filípica contra el doctor Lanauze.

¿No es el doctor Lanauze la persona a cuyo favor –la única persona no nacionalista– dos asambleas nacionales consecutivamente han rendido público testimonio de gratitud?

La carta de Cuba invoca la soberanía de nuestras asambleas. ¿No forman parte de esa soberanía las resoluciones en que por unanimidad el nacionalismo consigna al doctor Lanauze su reconocimiento imperecedero?

En circunstancias normales concedo que no sería de buen gusto que fuera yo quien hiciera la apología del doctor Lanauze. La diatriba de Cuba es tan virulenta que me siento constreñido a saltar por encima de los nones del savoir dire (saber decir), para dar sólo pálido reflejo de los servicios puramente graciosos del doctor Lanauze al Partido nacionalista de Puerto Rico.

Debo advertirle, Irma, antes que nada, que el doctor Lanauze era condiscípulo del ilustre preso de Atlanta. Desde la adolescencia, idéntico afán de cultural superación les reunió en las aulas de la colonia. Eran compañeros. El mismo año se graduaron de la segunda enseñanza. En cierta ocasión, uno debatió frente al otro.

He visto, Irma, el primer libro publicado por el doctor Lanauze, a través de los años y la insidia, el libro adquiere un mérito singular: es el primer libro, en toda nuestra bibliografía, que menciona a Albizu Campos. Con la venta de este libro –¡ni usted ni yo sabemos lo que en Puerto Rico significa que un autor novel tenga que publicar y vender su propio libro!– el doctor Lanauze se hizo de dinero para continuar sus estudios. Hijo de un herrero, ni siquiera tuvo una beca para seguir adelante. Se hizo maestro. Con sus ahorros se trasladó a Estados Unidos. Usted no sabe, Irma, lo que significa para un estudiante de color costearse sus propios estudios en Estados Unidos. El doctor Lanauze fue hasta sirviente.

Mientras tanto, una beca, ganada en buena lid –una beca colonial– conducía al futuro apóstol a Vermont. Méritos ulteriores lo llevaron a Harvard.

Uno y otro se encontraron en Washington. El doctor Lanauze cooperó con Albizu Campos en cuanto pudo.

No fue únicamente el amor a la cultura lo que les unió. Atábalos el mismo amor a la independencia de Puerto Rico. Los mismos prejuicios raciales se irguieron contra ellos. Los tres lazos subsisten a través del tiempo, la distancia y el fanatismo.

Albizu Campos y el doctor Lanauze volvieron a reunirse en Ponce.

El doctor Lanauze escribió en 1932:

“El Partido socialista /de Puerto Rico/ ha ido evolucionando gradual y sistemáticamente hacia la derecha.” –Por los caminos de la violencia, editorial América, Ponce, página 183.

Dijo también:

“Nuestro porvenir está en nuestras propias manos. Debemos ir francamente al corazón y a la mente de nuestras masas explotadas, exprimidas, anémicas, escépticas, vencidas, y probarles que deben ponerse de pié… Luchar como hombres y no someterse como esclavos.” Loc. Cit. pp. 188 y 189.

Un año después del tratado de Rusia, al cual alude la carta de Cuba, y dos años antes del encarcelamiento de Albizu Campos, decía el doctor Lanauze:

“/El Partido nacionalista de Puerto Rico/ vive de frente al pasado, cantando… a las viejas tradiciones burguesas, a la vieja España, a la Iglesia Católica…” –Por qué somos comunistas, Ponce, 1934, p. 21.

Por lo que pueda hacer al caso, en el curso de esa carta, el doctor Lanauze decía también:

“El Partido comunista de Puerto Rico combatirá también la colonia y defenderá con todas sus fuerzas y con todos los medios la independencia de Puerto Rico. Los Estados Unidos nos sojuzgan por el solo derecho que da la fuerza bruta y por el interés egoísta de los dividendos que durante treinta años hemos pagado a sus capitalistas ausentes; por la servil pasividad de los portorriqueños, y por la cooperación de nuestros políticos y nuestra burguesía nativa. En esto estamos de acuerdo con el Partido nacionalista.” Loc. Cit., pp. 21 y 22.

Tome nota, por lo que pueda hacer al caso, en el curso de esta carta, de que se trata de palabras escrita un año después del tratado de Rusia.

El doctor Lanauze escribió además:

“Consideramos /a los nacionalistas/ los únicos independentistas sinceros y valientes. Con ellos cooperaremos siempre y esperamos poder probarles, en todo momento, que por ese fin común, supremo para ellos, nosotros también pelearemos con todas las armas, sinceramente, valientemente… Esperamos que… el Partido nacionalista de Puerto Rico… defienda francamente la masas trabajadoras portorriqueñas contra la explotación de la burguesía nativa… que es en verdad el peor enemigo de la independencia de Puerto Rico.” Loc. cit., pp. 21 y 22.

Nacionalistas acusados durante la Masacre de Ponce (1937)

Un año después del tratado de Rusia y dos años antes del encarcelamiento de Albizu Campos, hizo el doctor Lanauze una promesa. Esa promesa, Irma, no ha sido violada nunca.

Por lo que pueda hacer al caso, en la página 18 del opúsculo citado, el doctor Lanauze llama al Partido socialista de Puerto Rico “partido amarillo.” Por lo que pueda hacer al caso, en la misma página llama “imperialista” a la Unión republicana. Por lo que pueda hacer al caso, en la misma página llama al Partido liberal  “instrumento de la burguesía nativa.”

La acusación del gran jurado puso al doctor Lanauze a las órdenes de Albizu Campos. El anticomunismo de Albizu Campos –hecho incontrovertible– contestó al cumplimiento de la promesa del doctor Lanauze con un epíteto: “espía.” El epíteto no es nuevo en el Partido nacionalista. Es tan corriente como el de “traidor”. Yo mismo he sido acusado de espía. En una ocasión Virella no pudo contenerse y, entre bromas y voras [?], contestó:

-Don Pedro, Toro Nazario no tiene inteligencia suficiente para ser espía.

Virella se ha retirado del Partido nacionalista.

¿Por qué?

Ni la injustificada acusación de espía ni el anticomunismo de Albizu Campos impidieron que el doctor Lanauze olvidase su promesa. El doctor Lanauze prestó su más decidido concurso económico y cultural al Frente unido.

También de la noche a la mañana sobrevino el boicot nacionalista, esta vez al Frente unido (pro-constitución de la república), en momentos en que éste estaba en apogeo. Las causas del boicot nacionalista nunca han sido explicadas meridianamente.

Mi explicación estriba:

(1) En el anticomunismo nacionalista, que repudiaba la colaboración izquierdista, pero acogía la derechista.

(2) En el predominio de una ideología semifascista en el nacionalismo.

(3) En la alarma, con proposiciones de cruzada, de la Santa Sede –foco de autoridad en el nacionalismo– contra movimientos de nombre parecido en otros países. La verdad es que Pío II combatía los Frentes populares, pero implícitamente se refería a los movimientos de este nombre en los países libres. En cuanto al respaldo eclesiástico del derecho de las colonias a la libertad, la doctrina del derecho de las colonias a la libertad, la doctrina de la Iglesia es tan clara y terminante que no creo necesario molestar su atención en cuanto a ella.

(4) En el germen trotskista. No olvide usted que, por ejemplo, un nacionalista expulso, (Luis) Vergne Ortiz –exvicepresidente del Partido nacionalista de Puerto Rico, mi barba en remojo– habiendo sido expulsado también del Partido comunista, presidía, como aún preside, el movimiento trotskista en Puerto Rico.

(5) En la insistencia nacionalista por llevar a cabo la Marcha sobre San Juan –nombre mussolinesco– por encima de la represión winshipesca.

(6) En el viaje a Buenos Aires de Vicente Géigel (Polanco), por encima de la intransigencia nacionalista. Verdad es que Vicente no militaba en el nacionalismo, pero había sido uno de sus fundadores. Su independentismo es indiscutible, Irma.

(7) En el germen aprista.

(8) En el germen abecedario.

(9) En el germen trujillista.

(10) En el exclusivismo antidemocrático.

(11) En el cambio de psicología que se opera en un hombre cuando es encarcelado.

La massacre del Domingo de Ramos es la tragedia que inicia el rapprochement del Partido nacionalista con el tantas veces calumniado doctor Lanauze –a regañadientes, por lo visto. La esposa de Albizu Campos desconoce, según parece –sería más grave aún, si lo olvidase– que fue el doctor Lanauze la única persona que, enterada de lo ocurrido en Ponce el 21 de marzo de 1937, a toda velocidad corrió al campo a empapar al fiscal Pérez Marchand de los antecedentes de la horrible matanza en que habían muerto veintiuna personas y habían sido heridos unas doscientas más.

En los momentos en que se retiraba el doctor de la finca del fiscal, llegaba la policía, con sus portátiles ametralladoras aún calientes –con la versión oficial de los sucesos, en embrión.

De esta feliz coyuntura –feliz es la palabra– arranca, Irma, el prejuicio oficial contra el doctor Lanauze. Es un prejuicio comparable únicamente con el prejuicio nacionalista –si de algo sirve, Irma, una paradoja estúpida. De esta feliz coyuntura, arranca también el prejuicio oficial contra el propio Pérez Marchand –génesis de su espectacular renuncia.

Comentario:

El autor documenta las discusiones internas que emanan de la actitud que denomina el “exhibicionismo católico” del Partido Nacionalista. Al parecer la Junta Nacional que crítica, era partidaria del mismo, y estuvo en posición de aislar a los sectores más liberales y anticlericales de la organización e incluso a importantes militantes que militaban el en el evangelismo. Todo parece indicar que desde mediados de la década de 1930 hasta el momento en que escribe las relaciones entre la Iglesia Católica colonial y el nacionalismo se habían ido enfriando.

El «exhibicionismo católico» me sorprende por el hecho de que tengo referencias de que Laura Meneses del Carpio, en su juventud, fue anticlerical convencida. En la madurez, cuando su esposo estaba en la cárcel de Atlanta vivió en La Habana y, con posterioridad, aceptó la protección del gobierno de la Revolución Cubana de 1959 y representó a ese país en diversos foros internacionales a sabiendas de que, desde 1961, el discurso oficial de Cuba confirmaba que se trataba de una revolución formalmente atea por su carácter comunista. La situación merece un estudio más detenido.

De acuerdo con Toro Nazario el catolicismo del partido, condujo a la condena del Dr. José A. Lanauze Rolón (1893-1951), mulato residente en Ponce, escritor y miembro destacado del Partido Comunista Puertorriqueño fundado en septiembre de 1934. Lanauze Rolón, hijo de artesanos negros, había estudiado con Albizu Campos en la Ponce High donde ambos participaron de la denominada Sociedad de Escritores de la escuela. La obra de Lanauze Rolón merecería un estudio detenido a la luz de las contradicciones entre nacionalismo y comunismo. El mal de los muchos hijos: polémica sobre el neo-malthusianismo (1926) de la cual fue coautor, es su obra más conocida. Pero también publicó Por los caminos de la violencia: la idea comunista (1932), El fracaso del Nuevo Trato (1935) y La revolución rusa: 19 aniversario, discurso (c. 1936)

El fragmento citado responde de una manera muy documentada, las críticas a esta figura, recordando a los nacionalistas los servicios de Lanauze Rolón al partido. Para Toro Nazario, entre Albizu Campos y Lanauze Rolón hay numerosos paralelos. Se trata de dos figuras que tienen que superar numerosas barreras raciales y culturales para alcanzar sus metas. Pero también se trata de dos independentistas convencidos que saben cuánto se arriesga en la colonia.  Las convergencias políticas son también numerosas. La crítica al giro a la derecha del Partido Socialista, calificado como «amarillo» o reformista por oposición a «rojo» o revolucionario y actitud que se profundiza desde que inicia periodo de las mogollas políticas de cara a las elecciones de 1924, es solo un detalle de ello.El rechazo teórico al Nuevo Trato no debe ser pasado por alto aunque las razones de uno y otro ideólogo para hacerlo fuesen distintas.

También señala las diferencias: el Partido Nacionalista  “vive… cantando… a las viejas tradiciones burguesas, a la vieja España, a la Iglesia Católica”. El Partido Comunista, no. Se trata de dos proyectos utópicos que apropian la historia desde perspectivas dispares: uno pasatista y el otro futurista. Pero los comunistas esperaban demasiado de aquella organización: confiaban en que los nacionalistas enfrentarían a la “burguesía nativa”, clase que era considerada por los comunistas como el mayor adversario de la independencia por su estrecha alianza con el capital estadounidense y el imperialismo. El discurso nacionalista, sin embargo, veía a la “burguesía nativa” como un signo de la Nación y ansiaba concertar su colaboración. Las posibilidades de concertar una oposición común al coloniaje en el marco de la política de los «Frentes Populares» promovida por Moscú y su Comintern eran muy pocas a la altura de 1934 y se redujeron más en 1936 cuando un «Frente Popular» identificado con los rojos enfrentaba a un falangismo que se identificaba como nacionalista en la Guerra Civil española.

Ello explica el rechazo de Albizu Campos a la colaboración de Lanauze Rolón en el momento de su arresto por las autoridades federales en 1936 y su acusación de que este era un «espía». La impresión que queda es que los Nacionalistas eran demasiado aprensivos con los No-nacionalistas y habían convertido el Nacionalismo es una ideología exclusiva y excluyente, compartida solo por partisanos Nacionalistas en el marco de una disciplina férrea. Esa era una postura que Albizu Campos había adoptado desde que ascendió a la Presidencia de la organización en mayo de 1930, como se deduce de una Carta a José Lameiro de julio de aquel año cuya relectura recomiendo. La imagen del Albizu Campos como un anticomunista y la de su partido como uno semifascista, está completa desde la perspectiva de Toro Nazario.

Sus reservas con el Partido Socialista son comprensibles: aquel era un partido anexionista que se asoció al Partido Republicano Puro para fines electorales desde 1924, culminando en la Coalición Puertorriqueña de 1936. Del mismo modo su central sindical, la Federación Libre de Trabajadores, estaba afiliada a la American Federation of Labor desde 1901, se oponía a la lucha de clases y a las huelgas, y favorecía la negociación colectiva desde arriba en nombre de los trabajadores. Pero el Partido Comunista Puertorriqueño defendía la independencia y la política de autodeterminación en boga y los Frentes Populares de la Internacional Comunista.  Toro Nazario adjudica el aislamiento político del nacionalismo a su aprismo, su trotkismo, su exhibicionismo católico, su fascismo y, en fin, a su anticomunismo. Sobre esa base, explica el alejamiento de la organización del Frente Unido Pro-Constitución de la república que en 1936 articuló un proyecto de masas con el fin de preparar el camino para la puesta en planta del Proyecto Millard Tydings de 1936. La sugerencia es que, dado que el nacionalismo no estaría en condiciones de controlar la maquinaria de una organización tan amplia,  no valía la pena vincularse con la misma.

  • Mario R. Cancel-Sepúlveda
  • Historiador y escritor

13 comentarios »

  1. Esa Coalición Puertorriqueña jugó un papel fatal para la liberación de Puerto Rico. Fue una época donde Estados Unidos se fue preocupando por el fracaso de la colonia. Luis Muñoz Marín ya estaba sobornado ante la política reconstruccionista de Franklin D. Roosevelt mientras en la Isla se cantaba como independentista. Los partidos políticos no pudieron hacer frente al imperialismo. La historia se repite pero los protagonistas y los medios son distintos.

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    Comentario por Rubén A. Pagán — junio 12, 2010 @ 5:58 pm | Responder

    • La Coalición Puertorriqueña fue, desde mi punto de vista, uno de los productos más interesantes de la crisis ideológica que generó la Gran Depresión en el país. Del mismo modo que la Alianza Puertorriqueña, se caracterizó por la fragilidad. Los debates internos entre Socialistas y Republicanos ortodoxos fue la orden del día desde que obtuvieron el poder en 1936. Ambas «mogollas» políticas demostraron lo difícil que podía ser el consenso. Desde mi puto de vista, el «sueño de la Unión», forjado por Eugenio María de Hostos y Rosendo Matienzo Cintrón, murió por medio de aquellas experiencias.

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      Comentario por Mario R. Cancel — junio 15, 2010 @ 6:33 pm | Responder

      • El Partido Independentista fue un seguidor del Partido Nacionalista en su fase electoral. Ha sido anticomunista y sectario hasta el dia de hoy. En historia el analisis politico social nos conduce a examiner las ideologias de clase, sus aspiraciones y tendencias. La identificacion del liderato nacionalista y el dominio albizuista es digno de studio y reflexion a pesar de la admiracion que tengamos por el.

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        Comentario por wilson — julio 19, 2018 @ 11:53 pm

  2. Saludos, Mario.

    Gracias por citar mi edición de «Carta a Irma». Mi website http://www.logofilo.com, donde originalmente la publiqué en 2006, ya no está online. Aquí tienes y tienen la nueva dirección (http://www.scribd.com/doc/33862481/Jose-Monserrate-Toro-Nazario-CARTA-A-IRMA-Mayo-1939) del documento, para los que quieran leerla. Incluyo la dirección de mi canal de YouTube (http://www.youtube.com/user/mitomano88), donde están mis videos más reciente, incluyendo varios sobre don Pedro Albizu Campos, para quien quiera comenzar a entenderlo un poco.

    Cordialmente,

    Rafa

    Rafael Andrés Escribano
    rafael.andres.escribano@gmail.com
    http://www.youtube.com/user/mitomano88

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    Comentario por Dr. Rafael Andrés Escribano — julio 3, 2010 @ 7:28 pm | Responder

  3. Recuerdo muy bien la fotografía del policía que se ve tirado en la cuneta mientras otro agente de pié apunta su rifle. Esa foto salió en el desaparecido periódico El Mundo al día siguiente de la Masacre de Ponce. El nombre del agente caído era Eusebio Sánchez Pérez asignado a mi pueblo de Arroyo ese año. El policía Sánchez era un neófito en la Policía de Puerto Rico , soltero pero comprometido con la joven Lolita Martínez , hija de don Máximo Martínez conocido comerciante arroyano. Mi padre, ex Juez de Paz de Arroyo, fue el designado a dar las malas nuevas a su prometida.

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    Comentario por Benjamín Quiñones Arroyo, Puerto Rico — junio 24, 2012 @ 6:03 pm | Responder

    • Benjamín, gracias por el dato y por la lectura de estos textos. El testimonio suyo enriquece el juicio del historiador de un modo incalculable.

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      Comentario por Mario R. Cancel — julio 5, 2012 @ 12:58 pm | Responder

  4. […] “Carta a Irma”: Nacionalismo, stalinismo y autoritarismo  4 de junio de 2010 […]

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    Pingback por Pedro Albizu Campos: Perspectivas para la investigación « Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura — septiembre 27, 2012 @ 8:16 pm | Responder

  5. Muy interesante, investigo a la familia del Dr. Lanauze ya que tenemos un ancestro en común, un francés refugiado de la Revolución Haitiana llego con su mujer e hijos que eran mulatos.
    Un dato interesante es que un sobrino de el Dr. Lanauze sirvió en la Segunda Guerra Mundial y perteneció a la primera unidad de pilotos afroamericanos, la cual recientemente fue recordada en una película de George Lucas «Red Wings».

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    Comentario por Vic — mayo 8, 2013 @ 2:06 pm | Responder

    • Te agradezco la lectura y la nota. Cualquier cosa que sepas del Dr. Lanauze es valiosa para mí. Hablamos de esta historia y vamos reduciendo a personas que tuvieron una vida compleja y rica a un nombre. Mi intención e los cursos que dicto es darle contenido a esas figuras que casi nadie mira. Saludos cordiales y estoy a tus órdenes.

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      Comentario por Mario R. Cancel-Sepúlveda — mayo 8, 2013 @ 6:53 pm | Responder

      • Aquí le copio un reportaje de el Dr. Harry Lanauze, sobrino del Dr. Jose Lanauze Rolón.
        http://www.post-gazette.com/stories/local/region/real-tuskegee-airman-approves-of-new-film-about-their-service-in-ww-ii-218601/

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        Comentario por Vic — mayo 9, 2013 @ 3:52 am

      • Aprovecho para compartir con usted que desde que me empeñé en estudiar la historia de mi familia mediante la genealogía, se ha despertado un interés en conocer más de la historia de Puerto Rico. Yo jamás hubiera pensado que estuviere relacionado a una persona como el Dr. Lanauze, ni que tuviera ancestros que vivieron en carne propia La Revolución Haitiana. Y hablando de la Revolución Haitiana, esta tuvo un impacto inmenso en el mundo y en Puerto Rico.

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        Comentario por Vic — mayo 9, 2013 @ 4:02 am

  6. Reblogueó esto en Notas para la Historia de mi Familia.

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    Comentario por Vic — mayo 8, 2013 @ 2:07 pm | Responder

  7. No hay que olvidar que Géigel Polanco fue en realidad el autor del primer Frente Unido, “Frente de Acción Social” del que saldría “Acción Social Independentista” y luego el Partido Popular, y que el factor coadyuvante fue, siguiendo la doctrina del Frente Popular de España, la excarcelación de los presos. La carta de Géigel a Muñoz el 6 de marzo de 1936: Creo que nuestro Partido debe ocupar la vanguardia de este movimiento popular, abogando por la inmediata formación de un frente unido de todas las fuerzas políticas, cívicas y sociales y se culmine a la brevedad posible en la convocatoria de la Asamblea Constituyente de la República de Puerto Rico». Tampoco olvidar que Géigel le dio espacio a las mujeres, con el Frente Unido Femenino, capitaneado por Martha Lomar, cosa ajena a los postulados del nacionalismo, y cuya únicas integrantes nacionalistas eran Julia de Burgos y Trina Padilla de Sanz. Ni olvidar que Géigel, antes de las elecciones de 1936 traicionó a todos, pues luego de meses de predicar a favor del retraimiento, pidió que los independentistas votaran por el Partido Liberal, lo que causó su expulsión del Frente Unido, y la carta de Corretjer en la que pedía la disolución del Congreso Pro excarcelación de los presos políticos. Julia de Burgos, en su poema “Oración”, le pide que a Albizu que no sea tan truhán: “Salve Dios a tu alma fervorosa/de la sangre de amigos e invasores/ del oro corruptor del universo/y de negras e insólitas pasiones” (tesis Edwin Cuperes, de próxima publicación).

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    Comentario por Edwin Cuperes — enero 31, 2021 @ 5:08 pm | Responder


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