Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura

enero 28, 2010

Albizu: el Nacionalismo e Ibero-América


El acto nacionalista del domingo en Ponce. El discurso pronunciado por el Lcdo. P. Albizu Campos

  • Manuel Rivera Matos

El mundo, 15 de noviembre de 1930, pág. 3, 12.

Cuando Albizu Campos subió a la tribuna el público ponceño le recibió con una prolongada ovación. El Presidente del Partido Nacionalista pronunció un elocuente y sustancial discurso que se extendió durante dos horas y media.

“Amado pueblo mío: quiero saludarte después de tres años de ausencia por nuestra América. Una hondísima emoción embarga mi espíritu al presentarme ante el pueblo de Ponce que me vio nacer. Amar el suelo que nos dio vida es el primer deber del hombre. Quiero enviar un saludo colectivo desde esta tribuna a mis condiscípulos de escuela, a mis protectores físicos y morales, a mis amigos y compueblanos.

“Celebramos esta noche la epopeya magna de la raza que descubrió y civilizó este continente. A la Madre España debemos la inmensa gratitud de esta obra sin paralelos en la historia humana. Con la hazaña de Colón se comprobó definitivamente la forma esférica del planeta. Con este hallazgo el hombre se dio cuenta que no vivía en una tierra aislada sino que pertenecía a un sistema celeste del cual era su colaborador e intérprete. El hombre fue consciente entonces de la infinidad del universo y de que en sí se encerraban las posibilidades de un progreso infinito. Se amplificó su concepto del universo y de su creador, y comprendió que su misión era interpretar las leyes que lo regían y vivir la vida superior del espíritu”.

Después de una digresión filosófica en torno al sentido del descubrimiento y de su trascendencia en la vida de la cultura occidental pasó a analizar la orientación trascendental del nacionalismo.

Pedro Albizu Campos y Gilberto Concepción de Gracia (1936)

“El nacionalismo es la fuerza que se yergue contra cualquier poder que nos niegue la personalidad. Es un movimiento que aspira a despertar las fuerzas de la sabiduría en el pueblo, a salvar la nacionalidad para la cultura y la historia. Quiere que este pueblo que es la primera unidad espiritual que cristaliza en el continente, que es la nacionalidad más integrada cultural y racialmente de América, que es una masa mejorable y sensible, no se anule y que se reintegre a la vida de la cultura por la afirmación plena de su personalidad. El nacionalismo no es meramente la reintegración de las tierras a manos portorriqueñas, ni la salvación de su comercio y sus finanzas: es la nacionalidad en pie para rescatar su soberanía y salvar a este pueblo para los valores superiores de la vida. El coloniaje es la anulación y la absorción de nuestras fuerzas morales; la independencia es plenitud espiritual, es disfrute de todos los dones físicos y morales que Dios depositó en nuestra tierra. Si a un loco la ley le niega personalidad también le niega su capacidad para verificar cualquier transacción legal. Si a un pueblo se le niega su personalidad colectiva se le niega la capacidad para regir su propio destino y se nos pone al nivel de un loco irresponsable. El nacionalismo no es un partido en el sentido limitador de la palabra sino un movimiento que tiende a salvar todos los valores constitutivos de la nacionalidad. Por eso nosotros no reposaremos hasta que la bandera de Estados Unidos se haya arriado de Puerto Rico”.

Analizó luego el orador el panorama histórico, sociológico y cultural de las naciones ibero-americanas y subrayó la necesidad de mantener intensas vinculaciones con los pueblos hermanos “porque el caso de Puerto Rico es el ejemplo evidente de las intenciones que tiene Estados Unidos para la América Latina”

“La América es el continente más rico del mundo por su extensión territorial, su población y sus inmensos recursos naturales. Por eso es objeto de la codicia del mundo. Ella se va dando cuenta de este fenómeno y se mantiene en guardia contra las agresiones exóticas. Ella conoce las intenciones codiciosas de Estados Unidos y por eso van cayendo todos los gobiernos que el pueblo sospecha se hallan sometidos a los yanquis”.

Después comentó, la política de Estados Unidos en el Caribe. “El mar Caribe es el corazón del mundo. De aquí parten y confluyen las corrientes marítimas del trópico que llevan calor y vida a todos los continentes de la tierra. Este será teatro de la gran guerra que está ocho o diez años plazo para derrocar el poderío imperialista de Estados Unidos. Debemos prepararnos para esa hora que será la de nuestra salvación política”.

Hizo luego un análisis de los problemas de Estados Unidos, de la vida social norteamericana, de su actitud hacia la raza negra, etc. Anunció que le esperaba una de las revoluciones sociales más sangrientas de la historia, ya que allí “la explotación ejercida contra el pueblo había hecho prosperar la semilla comunista de una manera peligrosa para la estabilidad de sus instituciones plutocráticas”. Comentó los recientes discursos del presidente Hoover en los cuales reconoce la importancia que han tomado estos movimientos cuando se toma la molestia de comentarlos. Censuró también a la sociedad de Ponce por la acogida que dio a los marinos norteamericanos. “El esclavo nunca puede rendir pleitesía al amo”, dijo.

Al terminar su discurso Albizu Campos, el público prorrumpió en un delirante aplauso cargándole en hombros por toda la plaza mientras la banda entonaba los acordes melodiosos de la Borinqueña.

Comentario:

Manuel Rivera Matos (Utuado, 1908-?) difundió las actividades públicas del Partido Nacionalista hasta su separación del mismo por cuestiones ideológicas. La crónica periodística de entonces producía un texto protagonizado por la figura pública. Ello explica la larga cita del discurso de Albizu Campos en el parte de El Mundo, diario conservador, hispanófilo y de derechas. El tono de admiración del cronista es evidente en el texto.

El tono de “retorno a los orígenes” cuando  Albizu Campos habla es importante. El nuevo Presidente del Partido Nacionalista, acababa de regresar de un viaje político exploratorio por el Caribe e Hispanoamérica. Estas “peregrinaciones” son comunes en la vida de los líderes independentistas puertorriqueños: Ruiz Belvis, Betances, Hostos, De Diego, también ejecutaron la suya.

La fijación con el papel del 1492 y España para la Historia Moderna es la misma que en los documentos anteriores. El tono Moderno se afirma al insistir en que el”hombre” comprendió “que su misión era interpretar las leyes que lo regían”, una postura abiertamente racionalista y progresista. El contraste entre la Independencia y el Colonialismo se elabora sobre esa base filosófica. La Independencia es Progreso y reintegración a la Unidad Ibero-Americana. La metáfora del “hombre loco” y la “colonia” simplificaba el mensaje ante el público.

La tesis de que la Civilización Latina (Ibero-América) es objeto de la ambición de la Civilización Sajona (Estados Unidos), le permite introducir la idea de que el caso de Puerto Rico es crucial para el mundo. La filiación de este pensamiento con la interpretación de Eugenio María de Hostos Bonilla, José E. Rodó y José Martí Pérez del nudo que representó el interés estadounidense en la región camino al 1898 para la historia iberoamericana y antillana, es visible.

Por último, Albizu Campos expresa un miedo común provocado por el ascenso de Stalin al poder en Moscú y por la crisis social general inaugurada por la Gran Depresión de 1929: el temor es que la explotación capitalista intensa haga “prosperar la semilla comunista de una manera peligrosa para la estabilidad de sus instituciones plutocráticas”. El “temor rojo” o el rechazo al comunismo fue un elemento común en el nacionalismo europeo-americano desde 1930 y el caso puertorriqueño no fue la excepción. La II República Española (1931)  y la Guerra Civil (1936) que iniciaron las derechas hispanas contra los rojos, ratificaron sus prevenciones pero, a la vez, conminaron al nacionalismo a revisar estos planteamientos moderados de 1930.

  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

2 comentarios »

  1. Obviamente don Pedro tenía un gran carisma. Me contaba mi madre que su padre, estadista y colono azucarero, era admirador de don Pedro. La Guánica Central le robaba y don Pedro denunciaba las actuaciones de ésta. Estaba en lo cierto cuando denunciaba la avaricia por América Latina. El tiempo lo ha comprobado. Obviamente don Pedro también creía en la idea de progreso y en que los recursos del planeta son infinitos. Me recuerda El país del porvenir. Ya ambas cosas han perdido vigencia.

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    Comentario por Carmen Centeno — enero 28, 2010 @ 9:52 pm | Responder

  2. En este discurso se puede percibir la manera en la cual el Lcdo. Albizu alude al orgullo de ser puertorriqueño para movilizar a las masas a participar en el movimiento nacionalista. Don Pedro crea su percepción de la historia de la isla y, el hecho de que esta creación sea una idea romántica del pasado, pretende con tal creación regresar a un idílico tiempo que no necesariamente corresponde con la realidad histórica. Se aprecia pues, que no basa sus ideales en una historiografía fiable, lo cual es atribuible a la escasez de fuentes sobre historia de Puerto Rico en su época.

    Respecto a cual modelo obedece su nacionalismo, se puede considerar que es un híbrido de ambos, tanto el francés como el alemán. Por otra parte, tiene elementos muy propios y algunos hasta contradictorios respecto al nacionalismo tradicional, como lo son, por ejemplo, la devoción y reconocimiento al poder y/o autoridad espiritual, una postura que el nacionalismo europeo rechaza completamente.

    Por último, si contemplamos las dos cartas que hay aquí disponibles, se observa innegablemente que Albizu está consciente de que un discurso que “hinche el corazón” no está completo si no se estimula al pueblo receptor a luchar, pues el mismo don Pedro insta en su carta a tal acción, no solamente a escuchar sus palabras y sentir orgullo por un breve lapso de tiempo y luego volver a la monotonía.
    Se puede afirmar que Pedro Albizu Campos tenía su meta muy clara cada vez que decía cualquier cosa respecto a su postura e ideales.

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    Comentario por Luis Rivera — febrero 8, 2010 @ 3:55 am | Responder


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