Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura

agosto 12, 2009

La historia del Partido Popular Democrático


    Luis Muñoz Marín (1941-1942)

Capítulo VIII :  El PPD la revolución democrática

1. De mayor importancia que esta historia externa, menos tangi­ble, pero más real, es la historia de cómo se formó la actitud espiri­tual del Partido Popular Democrático, su personalidad moral, el retrato del Partido Popular Democrático en la imaginación del pueblo puertorriqueño.

2. En este sentido la historia del Partido Popular Democrático remonta hacia el pasado. Tiene que ver, como ya se indicó en otro punto de este libro, con la tradición democrática española y el progreso en comprensión de la tradición democrática de Estados Unidos —la que a su vez remonta centenares de años en la historia de Inglaterra anteriores a la fundación de Estados Unidos. Tiene que ver con el desuso, o la falta de uso, de estas tradiciones en nuestra historia política. Tal desuso parece haber determinado en Puerto Rico, en vez de la anulación total de la potencia de esas tradiciones, la acumulación de un impulso emocional a darles curso.

Luis_Munoz_Marin_19403. Parece que el espíritu de nuestro pueblo, en recovecos sub­conscientes, iba anotando un contraste entre lo que, vagamente, recordaba o añoraba, entre lo que confusamente presentía que po­día ser y lo que cansadamente observaba que era; entre lo que podía ocurrir y lo que ocurría. El pueblo participaba como compar­sa en campañas y luchas comiciales; pero al mismo tiempo sentía cada día más su desconexión con todo aquello, su no tener que ver con esas cosas de las maquinarias políticas —con el andamiaje de la politiquería esqueléticamente estructurado sobre el cuerpo de su miseria; con la flor, de dulzura nauseabunda, del lirismo poli­tiquero surgiendo, cada día más ofensiva, del estiércol de la poca vergüenza política.

4. El pueblo iba queriendo integrar su vida a su política, relacio­nar su dolor con algo que fuera a hacerse sobre su dolor.

5. Ese fue el Partido Popular Democrático que vio la gran masa del pueblo. Miró hacia adentro y vio su dolor. Miró hacia afuera y vio la imagen, hecha línea, color, luz de su propia esperanza.

6. Pero ¿por qué vio el pueblo en el Partido Popular Democrático la imagen de su esperanza? En la contestación a esa pregunta está una de las lecciones más hondas del movimiento Popular Democrá­tico. El Partido fue la imagen del deseo del pueblo no primordialmente porque yo me lo propusiera o porque un número de com­pañeros nos lo propusiéramos. El Partido Popular Democrático da la impresión —lo sé— de ser la obra de un hombre. En cierto sen­tido lo es —o por lo menos es la obra de unos cuantos hombres. Pero en un sentido más hondo y más real es el Partido que ha sido obra de más gente en Puerto Rico, porque ha sido, muy realmente, creación del espíritu anónimo y genial del pueblo mismo.

7. Mi campaña de dos años a través de Puerto Rico no fue una repetición de ideas simples desde el principio hasta el fin. Fue más bien un desarrollo de una manera de ver. La campaña Popular creció en su contenido tanto como en su extensión. El que hubiera ¡do a uno de los primero mítines del Partido Popular Democrático y se hubiese retirado después de la Isla, y hubiese regresado ocho o diez meses más tarde y hubiese entonces ¡do a otro mitin, podría muy bien haber pensado que había visto dos mítines de dos par­tidos políticos enteramente distintos, similares en cuanto a ¡deas programáticas, pero distintos en su personalidad. Sin embargo, lo visto por tal persona hubiera sido, desde luego, el mismo partido en dos momentos distintos de su desarrollo —pero tan distintos en el corto intervalo como lo es un hombre de lo que fue un niño, aunque los dos sean la misma persona. El crecimiento en personali­dad del Partido Popular Democrático en pocos meses era tremen­do. Los que le seguían los pasos no podían darse cuenta, como no se da uno cuenta de cómo un niño se va convirtiendo en un hom­bre si lo ve todos los días. Pero el crecimiento —y sobre todo el ahondamiento— era tremendo.

8. Al empezar a inscribirse, el Partido Popular Democrático daba en su campaña la sensación de la política tal y como había sido en Puerto Rico. Daba la sensación de un grupo de liberales, gente de buena fe y de buenos propósitos, que habían sido víctimas de una injusticia por parte de un grupo de su propio partido y que se habían visto, muy a pesar suyo, obligados a constituir una nueva agrupación. Sobre esos factores giraba la propaganda en las tribunas y los periódicos: que qué se yo cuantos comités habían pedido la asamblea y se la habían negado; que en Ponce hubo dos mítines, uno de diez mil personas y otro tan sólo de quinientas; que esos mítines probaron dónde estaba la verdadera fuerza liberal; que el grupo que había cometido la injusticia sin duda vería su error y abandonaría su propósito divisionista —en fin, cosas todas ellas razonables, pero que en nada indicaban una variación profunda en lo que había sido la vida pública en Puerto Rico.

9. Meses después, la campaña ya reflejaba los indicios de la revo­lución democrática, del gran cambio de la política en Puerto Rico, que resultó ser el Partido Popular Democrático. Al triunfar el Par­tido en noviembre de 1940, la sensación era ya avasalladora de una revolución —revolución democrática, dentro de la ley y el orden; pero revolución efectiva en el sentido de descuaje de puntos de vista, variación dramática en la manera de ver las cosas, transferen­cia del poder no de unos partidos a otros, sino de ciertos intereses económicos y sus maquinarias políticas al pueblo mismo— revolu­ción tan efectiva como la que representó el triunfo de Franklin Roosevelt en las elecciones de 1932 en Estados Unidos.

10. Este crecimiento, decididamente, no resultó de una técnica mía ni de ningún grupo de líderes. Yo también iba creciendo. El liderato del movimiento también iba creciendo. Éramos todos partes de un organismo espiritual en rápido desarrollo.

11. Según yo iba por los campos, según hablaba con la gente y la gente hablaba conmigo, según el instinto del pueblo olfateaba la potencialidad de lo que yo llevaba, según la vieja esperanza del pueblo se iba haciendo parte familiar de mi propio espíritu, la trans­formación iba ocurriendo. La doctrina del Partido Popular Demo­crático, la tonalidad de su alma, la hicieron los jíbaros de Puerto Rico, los trabajadores, la clase media de Puerto Rico. Cuando yo iba por los campos la gente creía que yo estaba haciendo campaña entre ellos. La realidad más honda era que ellos estaban haciendo campaña en mí. Yo le daba palabra a su dolor acorralado. Le daba objeto a su largo esperar. En la bifurcación en que la larga espera o se precipita por el risco de la desesperación o se echa a cuestas el fardo de la esperanza y emprende camino hacia el horizonte donde ha de abrirlo —y allí se encontraba el pueblo de Puerto Rico al finalizar la cuarta década de nuestro siglo—, el horizonte borrado que había en sus propios corazones trazaba su línea en mi palabra, y en ella veían el horizonte que el dolor había hecho en ellos mis­mos y borrado en ellos mismos. Sus ojos emprendían la marcha. Sus pies se hacían compañeros de sus ojos.

Comentario

El documento se inicia con la invención de una genealogía o un pasado para el Partido Popular Democrático. La idea dominante es que el PPD sintetiza lo mejor de las aspiraciones del pasado hispánico y el presente americano y, a través del segundo, de la herencia liberal y democrática occidental. Lo valioso del desarrollo de la organización es, de acuerdo con el autor, que hizo posible el rechazo natural del pueblo a la praxis política ilegítima y vacía que dominaba el país. El PPD fue, entonces el medio para facultar la participación legítima y llena de contenido de su tiempo. La intención de Luis Muñoz Marín es convencer a los lectores de que el Partido Popular Democrático tradujo la voz del pueblo y, en ese sentido, puede ser considerado como el pueblo organizado. EL PPD es, en síntesis, obra del pueblo y no de un líder o líderes iluminados.

Los alegatos son los mismos que hizo en 1930 el Lcdo. Pedro Albizu Campos con respecto a la política y el  nacionalismo antes de su afirmación como líder público. La organización de vanguardia aspira a que se le considere como un vehículo impuesto por la historia.

El método expositivo de Muñoz Marín recurre a un lenguaje poético propio de las vanguardias literarias comprometidas y a las parábolas dualistas con el fin de llamar la atención y facilitar el acceso a la información. Con esos recursos a la mano, cuenta someramente la historia de la ruptura con el Partido Liberal Puertorriqueño, la campaña hacia las elecciones de 1940 y el mito del triunfo en aquellos comicios. La metáfora organicista del crecimiento produce la impresión de que el “triunfo” del PPD era inevitable o natural.

El documento insiste en la idea de la revolución democrática con el fin de tomar distancia de la subversión nacionalista. La primera representa al pueblo y la segunda no.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor
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    6 comentarios »

    1. La política puertorriqueña de los años treinta y cuarenta es de mucha importancia para la formación del Partido Popular Democrático. Primeramente, hay que aclarar que al pueblo le urgía un gobierno que fuese netamente puertorriqueño y que se sintiera la participación y el poder electoral de estos. Habían pasados gobiernos militares de Norteamérica, los cuales no caían bien ante la clase obrera del país, entre ellos Montgomery Reily , Blanton Winship, entre otros. Eso abre puertas hacia el sendero que encaminaba Luis Muñoz Marín. Además queda por mencionar que el Partido Unión (que mas tarde sería el Liberal), no mostró una oferta agradable hacia sus electores y la Coalición tampoco traería nada prometedor. El método electoral de Muñoz fue de mucho interés, el campesino veía el PPD como la resolución a sus problemas, al ver un líder que le prestaba atención, que mostraba interés por los campos y arrabales de todos los rincones del país. El carisma de este político conquistó a todos por igual. Incluso su discurso sonaba un tanto social demócrata, sus temas tocaban trasfondos sociales como por ejemplo: la justicia social, la reforma agraria, entre muchos más. Yo diría que hasta coqueteó con el socialismo. Lo que yo me pregunto es por qué después del tutelaje de Muñoz Marín no ha ganado ningún candidato de izquierda o de centro izquierda si, en transparencia, sus ideas y su gobierno fue y será admirado por un amplio sector de la isla. ¿A qué se deberá el fracaso del PIP o del Partido Socialista de Mari Brás? ¿A qué se le adjudica que en esos tiempos la gente enloquecía de alegría por esas ideas y ahora se aterrorizan?

      Comentario por Efraín Cortés Hidalgo — agosto 16, 2009 @ 10:56 pm | Responder

    2. Cuando leí este escrito sobre la historia del Partido Popular Democrático pensé “Esto parece el trabajo de un prepa universitario” por la simpleza de su texto. Alude a raíces históricas que no me acuerdo hayan existido en Puerto Rico. ¿Democracia española? ¿Es una alusión a la Carta Autonómica de 1897? Y la democracia estadounidense, ¿en qué se relaciona con nosotros?

      Lo que sí es cierto es que Luis Muñoz Marín utilizó estilos novedosos en la política puertorriqueña. Hablar simple y darle importancia al jíbaro. Se aprovechó de los errores que los demás no atendieron. El elemento que le dió el éxito a Luis Muñoz marín fue enfocarse en ganar el apoyo de la masa jíbara, siempre subestimada por los demás políticos.

      Comentario por Harold Marquez Tirado — agosto 27, 2009 @ 8:27 pm | Responder

    3. Desarrollo del Partido Popular Democrático:

      El Partido Popular Democrático (PPD) nace del desuso, como bien indica la lectura, de la tradición democrática Española y Americana, las cuales no se ajustaban a la realidad política y a las necesidades del pueblo de Puerto Rico. Estas dos tradiciones se desarrollaron en otros escenarios distintos al nuestro e, inclusive, con necesidades contrarias a las nuestras. De aquí es que nace el PPD, de la necesidad que el pueblo tenía de una propuesta diferente y que se ajustara perfectamente a las necesidades del pueblo. El PPD les proponía y ofrecía lo que ellos querían y necesitaban escuchar. El PPD utilizó una estrategia bien importante y que marcará el rumbo del partido, esta estrategia es la de permanecer firmes en que el status no estaba en issue. Esto era justo lo que el pueblo deseaba ya que estaba cansado de que todos los partidos y movimientos se cegaran ante el tema del status. Hay que tener en cuenta que al pueblo no le interesaba la estructura política y esto sucedía así porque, tenían problemas más importantes y que tenían prioridad.

      ¿Está vigente la plataforma con que se fundó el PPD?

      La plataforma con la que se fundó el PPD ya no está vigente porque el pueblo ha cambiado, las necesidades del pueblo son distintas y el propósito o la visión con la que se fundó el PPD ya no existen o, por lo menos, no en la misma proporción. Inclusive, hasta la forma de hacer campaña de este partido ha cambiado, ya no van mirando la necesidad de manera personal sino que contratan personas que se encargan de elaborar sus planes de trabajo, pero estas personas no se inmiscuyen completamente en los problemas que realmente enfrenta nuestra sociedad, sino que elaboran planes ha conveniencia de los grandes intereses, y esto ocurre en todos los partidos políticos, no es exclusivo del PPD.

      ¿Qué significa el concepto revolución?

      Luis Muñoz Marín utiliza el concepto revolución como si verdaderamente con el proceso de formación del PPD la gente hubiera sentido que el partido era algo diferente en todos los sentidos, como por ejemplo, en su forma de hacer campaña. Estos fueron haciendo mítines pueblo a pueblo, y otra cosa que los hace distintos es no tocar el tema del status. Pero también es muy interesante el hecho de que Muñoz se identificara con el pueblo, y el pueblo con él. Las personas lo veían a él y al partido como algo realmente diferente.

      Comentario por Katya M. Soto Juarbe — agosto 28, 2009 @ 3:30 pm | Responder

    4. A mi entender, esta Historia del Partido Popular Democrático parece hecha por un prepa universitario. Contiene mucha ilusión usando un lenguaje simple. Se nota la clara intención de Luis Muñoz Marín en justificar su partido político ante las masas de jíbaros. Me parece muy interesante la astucia política de Luis Muñoz Marín en ganarse el voto del jíbaro puertorriqueño, pues hasta entonces todos los demás políticos subestimaban a esta población campesina. Ese fue su mayor logro político y lo que le dió la victoria electoral al PPD.

      Comentario por Harold Marquez Tirado — agosto 28, 2009 @ 5:19 pm | Responder

    5. A mi entender, una revolución es un evento o acto que cambia y tiene un efecto en muchas personas para siempre. El movimiento populista de Luis Muñoz Marín logró esto con mucho éxito. LMM se dió cuenta de la poca voz e influencia que tenia el pueblo en los programas de los partidos políticos de la década de 1930 y anteriormente. Puerto Rico en la década del 1930 era una de las naciones más pobres del hemisferio occidental y mientras la mayoría de los puertorriqueños eran explotados por grandes azucareros y luchaban solo para sobrevivir y sostener a sus familias, los partidos políticos que constituían el gobierno se pasaban en el Congreso Americano intentando resolver el issue del status. En la mentalidad de los políticos no existía o cabía el jíbaro puertorriqueño que tanto sufría. LMM junto a otros fundó el primer partido que representó al jíbaro y sus necesidades. El PPD dejó al lado el status político y se enfocó en los problemas socio-económicos del país. LMM fue el primero en utilizar al jíbaro como medio de propaganda lo cual lo siguió Luis Ferré en el 1968 con la “Estadidad Jíbara” y luego Carlos R. Barceló con la frase de “estadidad para los pobres” en 1976 y década de los 1980.

      Comentario por Juan J. Rivera Meléndez — agosto 31, 2009 @ 9:54 pm | Responder

    6. El programa del Partido Popular Democrático fue dirigido a los sectores mas desventajado como los sectores pobres, los sin tierra, obreros rurales, pequeños campesinos y desemplados. Mientras que desfavorecía a los grades intereses azucareros que eran los que menos pagaban impuestos para ese entonces. La Segunda Guerra Mundial jugó un papel crucial ya que fue una manera para calmar el problema del status , como excusa para deterner los ánimos ya que el status no estaba en issue. Este programa de gobierno es uno socialista ya que prometía Justicia Social al alcance de todas las clases sociales, con un fin de luchar por un bien común. Luis Muñoz Marín utiliza en este programa el termino “civilización” como una táctica para allegarse aún más a los sectores mas desventajados. Este término lo asocia con comodidades y facilidades de oportunidades para el alcance de todos.

      Comentario por Cristina Maldonado Caro — septiembre 3, 2009 @ 4:20 pm | Responder


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