Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura

agosto 28, 2009

Luis Muñoz Marín y las elecciones de 1936


ASI entrará en campaña después de las elecciones. El mundo, 15 de octubre de 1936.

Muñoz Marín considera absurdo que éstas tengan carácter plebiscitario

(De nuestro corresponsal en Arecibo B. Mayens Vilanova)

Arecibo, 13 de octubre. —Desde hace cuatro días, y en la residencia de campo del Sr. José García Abréu, ha establecido aquí sus cuarteles de propaganda liberal, el senador Luis Muñoz Marín. Durante su estadía en Arecibo, se dedicará a hablar en los campos y pueblos que componen el distrito y a atender comisiones que a todas las horas del día y de la noche le visitan. También el señor Muñoz Marín abarcará el distrito de Aguadilla.

Con el fin de obtener del senador liberal algunas manifestaciones para EL MUNDO, le visitamos en la mañana de hoy a eso de las once.

—¿Cómo se porta la campaña? le preguntamos.

—Magnífica —nos contesta el señor Muñoz Marín.

—¿Cómo ve el distrito de Arecibo? —volvimos a interrogar.

—En magníficas condiciones, ya que Arecibo tiene dos puntos importantes, a saber: Centro de fuerza socialista y centro de la isla donde se ha hecho campaña en favor de los agricultores. Y como en Arecibo hay numeroso núcleo socialista la opinión liberal es magnífica. Lo propio ocurre en el distrito de Humacao.

—¿Por qué considera usted una situación excelente habiendo un nume­roso núcleo socialista? —interrogamos de nuevo.

—Supongo —nos dice Muñoz Marín— que aquí se conocerán mis gestiones en la Legislatura para dar título de propiedad a los arrendatarios y pequeños agricultores y se sabrá cómo la Coalición siempre se opuso a ello, perjudicando así a cientos de trabajadores de los barrios de Arecibo.

—¿Cree usted que estas elecciones, puedan tener carácter plebiscitario?

Antonio_R_BarceloEl señor Muñoz Marín declara: —Unas elecciones en las cuales las maquinarias de gobierno están en manos de los enemigos de la libertad de mi pueblo, es absurdo que puedan tener carácter plebiscitario, es decir, carácter decisivo sobre él. Un plebiscito celebrado con ventaja para una de las soluciones que presenta el plebiscito y desventaja para las otras, no merecería ni crédito ni respeto por parte de los portorriqueños, de los Estados Unidos o del mundo entero. Ahora, si el partido de la independencia triunfa a pesar de estas desventajas, eso sería altamente significativo del sentimiento de los portorriqueños. Yo creo que el liberalismo triunfará por encima de todos los obstáculos y desventajas.

—Y sobre Acción Social Independentista ¿qué nos dice?

—La A.S.I. se está completando rápidamente en toda la isla. Ya están organizados mucho más de la mitad de los comités locales.

Aunque pronto habrá una reunión de la Junta Central para considerar cuestiones de reglamento, A.S.I. no tomará acción alguna durante el período electoral, pues personalmente lo mismo que los otros líderes de A.S.I. tene­mos que dedicar todo nuestro tiempo a la lucha electoral. Acción Social In­dependentista entrará en campaña por la independencia inmediatamente des­pués de las elecciones.

***

Muñoz Marín relata sus impresiones sobre el resultado de las elecciones generales de 1936. Del Archivo de Ruby Black.

(Carta a Ruby Black)

5 de noviembre de 1936

Querida Ruby:

El resultado de las elecciones aquí ha sido como nos anticipamos. Los azucareros gastaron grandes sumas de dinero, a pesar de los candidatos flojos del Partido Liberal. Además el terror dominante en una buena parte de la población, causado por las cláusulas punitivas injustificadas del Proyecto de Independencia Tydings (pospuesto para un término más favorable) produjo la victoria para la gente que tan viciosamente ha atacado el Nuevo Trato, a Roosevelt y a Ickes, y a toda su obra. Desde el momento que el Proyecto Tydings se presentó yo supe cuál habría de ser el resultado y anuncié que no sería candidato para ningún puesto público, como tú recordarás. Hice esto en parte como un intento de silenciar las andanadas de las corporaciones azucareras, y también porque no quería someterme a una segura derrota por las fuerzas liberadas o reforzadas por la presentación del Proyecto Tydings, como una medida de la Administración, encabezada ésta por el anuncio de que dicho proyecto había sido aprobado unánimemente por el Gabinete. Yo sé que estas cosas (la aprobación por el Gabinete, etc.) son falsedades como una cuestión de realidad; pero siguen siendo oficialmente válidas, y son claramente ciertas para las compañías azucareras y para la población en general.

Barcelo_Munoz_HuykeYo he dado unas declaraciones para la prensa, te incluyo un recorte de las mismas, en las cuales digo que yo sabía cual habría de ser el resultado de las elecciones tan pronto se presentó el Proyecto Tydings. Todos los líderes liberales locales en esta Isla saben que esto no es un pensamiento a posteriori o una excusa, porque yo discutí el asunto en persona con todos los comités locales en la Isla mientras llevaba a cabo mi campaña de retraimiento. La situación hoy es, que en la única ocasión en cuatro años que el Partido Liberal no ha seguido mi consejo, ha fallado desastrosamente y en la misma forma que yo había predicho.

ASI empezará su campaña muy pronto. Dentro de los próximos días citaré el Comité Central, para hacer los planes y daré unas declaraciones a la Prensa sobre nuestros objetivos y métodos. A pesar de la gran victoria de la Coalición, que levanta en los coalicionistas un apetito desmedido por el barril de tocino, yo creo que obtendré el respaldo de miles de socialistas y republicanos para ASI. Estoy tratando de conseguir un buen socialista como Vice-Presidente, pero no estoy seguro de lograrlo a un plazo de tiempo tan corto de la victoria coalicionista.

La bandera de ASI es una belleza. Es completamente blanca con una cadena rota en el medio por un machete, todo dibujado en negro y con las letras ASI arriba. Las letras desaparecerán más tarde, pero por ahora son necesarias para fines de identificación. La Isla va a florecer con esta bandera la semana próxima. Te mandaré a ti una bandera extra-buena o por lo menos una bandera extra.

De todo lo anterior tú verás cuan absurdo es considerar que las elecciones que acaban de pasar tenían el carácter de un referéndum sobre la independencia. Yo estoy seguro que ninguna persona con su mente clara considerará a éstas como tal; pero los reaccionarios están enfatizando fuertemente este particular.

En medio de esta confusión causada por la actuación irresponsable de Ernest Gruening, al hacer que se presentara el Proyecto Tydings como si fuera una medida de la Administración, en medio de confrontarnos con un nuevo término para el grupo de reaccionarios más malo que jamás se haya reunido —es realmente refrescante recibir las noticias de la tremenda victoria de Roosevelt y el Nuevo Trato. Una victoria similar se hubiera logrado en Puerto Rico por los que respaldan el Nuevo Trato si no hubiera sido por el monstruoso Proyecto Tydings. ¿Qué hará el Tribunal Supremo sobre esto? ¿Continuará sosteniendo la doctrina legal de el Sr. Dooley? Confío que lo hará. Extiende mis felicitaciones más -sinceras a todos los amigos del Nuevo Trato desde la Casa Blanca para abajo.

Como siempre,

Luis Muñoz Marín (firmado)

Comentario

Sobre “Luis Muñoz Marín y las elecciones de 1936”

Acción Social Independentista desarrolló una campaña directa, como la que el Partido Socialista realizó en 1920, y como la que el Partido Popular Democrático realizaría en 1940. La insistencia en que Muñoz Marín se disponía a “hablar en los campos y pueblos” de Arecibo y que así lo haría en Aguadilla es ilustrativa de ello. Arecibo parece ser un terreno fértil para ASI por la labor previa realizada por socialistas y liberales con los obreros rurales y los agricultores.

El caudillo reconoce que el crecimiento de ASI dependerá de su capacidad para llamar la atención de la militancia disgustada del Partido Socialista  y el Partido Liberal Puertorriqueños. Esa fue la base fuerte del PPD más tarde: los núcleos radicales de ambas organizaciones.

El retraimiento electoral de ASI se justifica sobre la base de que la asociación política está en pleno proceso de organización. Muñoz Marín deja abierta las puertas para un posible triunfo de PLP con su programa independentista en las lecciones de 1936, deseo que no se consumó. Lo que le molesta de las elecciones de 1936 es el hecho de que la oposición anexionista compita con ventaja por el control que ejerce sobre las “maquinarias de gobierno” que sostienen el sistema. Pero no niega que celebraría como suyo un triunfo electoral del PLP.

Sobre sus impresiones de las elecciones en carta a Ruby Black

El poder del dinero de los azucareros y el miedo a la independencia, explican el triunfo de la Coalición Puertorriqueña. No se trata de miedo a la independencia sino a las desventajas que el Proyecto Tydings de febrero de 1936, le imponía a Puerto Rico Libre. La campaña de ASI que Muñoz Marín promete estará dirigida a atraer a “socialistas y republicanos” para su proyecto.

El comentario sobre la bandera de ASI es culturalmente valioso: “completamente blanca con una cadena rota en el medio por un machete, todo dibujado en negro y con las letras ASI arriba”. La cadena rota y el machete son dos metáforas que no deben pasar inadvertidas. El negro sobre blanco alude la nacionalismo radical de su tiempo.

Muñoz Marín habla el lenguaje de los socialistas radicales: los enemigos del cambio son reaccionarios, el poder del capital decide en las democracias capitalistas y augura el motivo de “Vergüenza contra dinero” que hizo suyo el PPD en 1940.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor

agosto 17, 2009

Programa del Partido Popular Democrático (1944)


Partido Popular Democrático 1944. Programa económico y social.  Status político.

Aprobado en asamblea celebrada en el Teatro La Perla en Ponce el 19 de agosto de 1944.

Elecciones_PPDEl Partido Popular Democrático reanuda su solemne compromiso con el pueblo de que el status político no está en controversia en las elecciones generales de mil novecientos cuarenta y cuatro; en consecuencia, los votos que se den a favor del Partido Popular Democrático no se interpretarán en forma alguna, ni bajo circunstancia alguna, como votos a favor de status político futuro alguno. El Partido Popular Democrático, contrario como es a la permanencia del régimen colonial de gobierno, se compromete solemnemente a someter a la decisión directa del pueblo de Puerto Rico, no más tarde del momento de estructurarse la paz mundial —no a través de organizaciones ni de intermediarios en forma alguna, sino directamente a cada elector—, en votación enteramente aparte de elecciones, la consulta sobre el status político final que el pueblo de Puerto Rico quiere para el ejercicio pleno de sus derechos y el mejor desenvolvimiento de su porvenir.

Programa económico social

El pueblo de Puerto Rico anhela una civilización cuyos alcances espirituales se funden en la justicia y en la seguridad económica en la eliminación de la pobreza extrema y en la terminación del privilegio aniquilador. El logro de esa civilización requiere que se distribuya, con la mayor justicia posible, la riqueza que produce Puerto Rico por la inteligencia y la faena de su pueblo, y además que tomen todas las medidas factibles para aumentar la producción de riqueza en Puerto Rico, para beneficio del pueblo entero de Puerto Rico. Para aumentar la producción y hacer valer más, en felicidad humana, la justicia social que anhela nuestro pueblo, son factores esenciales:

1. Aumentar, por medio de la salud y de la educación, la capacidad humana para producir;

2. Utilizar hasta el máximo la tierra utilizable y no utilizada, y proveer y mejorar los medios y los instrumentos de utilizar esa tierra en la forma más fructífera posible;

3. Desarrollar plenamente los recursos naturales del país;

4. Propulsar, por el Gobierno y por la iniciativa privada, el fomento de industrias en Puerto Rico hasta el máximo de sus posibilidades.

Para la gran obra del pueblo de Puerto Rico, que estamos llevando a cabo, necesitamos seguir haciendo y perfeccionando las leyes que estructuran la idea de esa obra de civilización; desarrollar y sostener, en el plano más alto, las instrumentalidades, los hombres y la actitud eficiente, pura y creadora de espíritu para el cumplimiento más efectivo de lo que significan esas leyes, y llegar a tener las facultades, los medios y la autoridad, en forma adecuada y propicia, para todo lo que implica mantener la obra en el camino de su desarrollo.

El Partido Popular Democrático comparece ante la conciencia del pueblo puertorriqueño en este año de mil novecientos cuarenta y cuatro con un programa de gobierno, de amplio alcance social, consagrado ya en leyes aprobadas desde el momento mismo en que este partido recibió el mandato público para las gestiones gubernativas y desde entonces en plan de progresivo desarrollo y fecundo cumplimiento en todas sus partes. Aspectos esenciales de este abarcador programa de justicia social para poner término al latifundio corporativo, hacer que la tierra se convierta en una fuente de vida, de dignidad y de libertad económica para los hombres y las mujeres que la trabajan y afrontar el problema de las miles de familias de agregados que no tienen donde asentar sus viviendas; la legislación de salario mínimo con instrumentación adecuada para proveer compensación razonable y decente a todos los obreros; la legislación protectora del trabajo en extremos de tanta importancia como la mejora del estatuto de compensaciones por accidentes del trabajo; la protección de las madres obreras, la evitación de discrímenes patronales, la garantía del derecho de contratación colectiva, la compensación por despidos injustificados y el programa de educación obrera; la legislación de carácter fiscal, eliminando cargas onerosas para el pueblo como el tributo sobre la sal y el impuesto sobre ventas, y, por otro lado, el aumento de la contribución sobre ingresos al efecto de que las empresas que obtengan grandes beneficios contribuyan al sostenimiento de las cargas públicas y las mejoras sociales en justa proporción a sus ganancias; la legislación protectora de la pequeña propiedad; la exención contributiva del hogar seguro valorado en menos de mil dólares; el programa de construcción de viviendas para familias obreras y de recursos limitados y la consiguiente eliminación de arrabales; la legislación de fomento industrial con el propósito de crear nuevas fuentes de riqueza y brindar oportunidades de inversión al capital nativo y de ocupación decentemente remunerada al trabajo; el programa de trabajo de emergencia de guerra, con facilidades de empleo para miles de personas desocupadas a través de la Isla y ayuda efectiva para los ancianos desvalidos, los niños necesitados y la población inempleable. Agrégase a esto el plan de mejoras públicas de Seis Años; la legislación protectora de clases, a las cuales se había negado por largos años la debida justicia, tales como los maestros de instrucción, los policías y los chóferes; y la prestación de nuevos servicios sociales indispensables para garantizar el bienestar, la salud y la prosperidad del pueblo puertorriqueño.

Todo este amplio programa de justicia social ha sido debidamente instrumentado en leyes que han estado en franco proceso de cumplimiento desde el año mil novecientos cuarenta y uno en que el Partido Popular Democrático asumió el poder público en Puerto Rico. Los frutos de bien, de justicia y de progreso que contempla esta legislación alcanzan ya a cientos de miles de puertorriqueños a través de todos los campos y pueblos de Puerto Rico. En efecto, se trata de una obra en marcha enderezada a rescatar la tierra y los recursos naturales para el aprovechamiento y beneficio del pueblo puertorriqueño, a levantar los niveles de vida y de trabajo, a poner los bienes materiales y espirituales de la civilización justicieramente al alcance de todas las clases sociales, a vigorizar la economía puertorriqueña y hacer que ésta sirva los intereses y las necesidades de nuestro pueblo.

Elecciones_1944El Partido Popular Democrático se compromete solemnemente con el pueblo a continuar la obra emprendida en favor de su justicia, dando, como hasta ahora, estricto cumplimiento a la legislación promulgada en favor del mejoramiento económico, social y cultural de nuestro pueblo. Procurará por todos los medios a su alcance dar a ese programa de justicia social la máxima expansión hasta asegurar un más alto nivel de vida y de trabajo a todos los puertorriqueños. Pondrá empeño en que este programa de mejoras sociales se complete en aquellos aspectos en que, por razones económicas o de emergencia de guerra, no ha sido dable hacer una labor de mayores alcances. Además del progresivo cumplimiento de la legislación ya aprobada, el Partido Popular Democrático prestará atención preferente al problema de la seguridad social, a la expansión de la beneficencia médica y hospitalaria, al mejoramiento de las comunidades rurales con servicios adecuados para que nuestra población campesina reciba todos los beneficios de la civilización, al abaratamiento del costo de vida, a la aprobación de leyes razonables y justas de inquilinato, a la progresiva industrialización del país, al desarrollo de la escuela pública hasta el punto en que abarque a toda la población de edad escolar y provea instrucción técnica, vocacional y cultural a tono con las necesidades de nuestro pueblo, a proveer, en colaboración con el Gobierno de Estados Unidos, medidas adecuadas para el reajuste a la vida civil de los soldados puertorriqueños, a la ampliación y mejoramiento de los servicios públicos y a otros problemas económicos y sociales que de fijo contribuirían a mejorar los niveles de vida de nuestro pueblo.

El Partido Popular Democrático se compromete, en suma, a usar el poder público en Puerto Rico hasta el máximo de sus posibilidades para poner término a la explotación y al privilegio, y para seguir estableciendo la mayor justicia y seguridad económica que sean factibles en beneficio de nuestro pueblo.

Comentario

La Asamblea General del teatro La Perla de Ponce tuvo un valor simbólico peculiar. La misma establecía un vínculo con la tradición del Partido Liberal Puertorriqueño que en 1887, en aquel mismo teatro, adoptó un programa autonomista moderado bajo el liderato de Román Baldorioty de Castro. El principio de que el status no estaba en issue significaba que un voto por el Partido Popular Democrático no significaba un voto por la independencia, parece haber sido crucial en el triunfo electoral de dicha organización en los comicios de 1944. Después de todos, el anexionismo había dominado el panorama electora desde 1932 hasta 1940, y la administración Franklyn Delano Roosevelt se oponía a la independencia por cuestiones geopolíticas.

La posposición de la independencia se justificó sobre la promesa de que debía esperarse a que la Guerra Mundial terminara y a que la decisión sobre ese asunto debía tomarse en una elección especial. El PPD aspiraba a que se le viese como una organización radical dispuesta a negociar.

El Programa económico social establecía que la meta última del populismo era la “civilización” y que ello sólo podía garantizarse mediante un sistema que se caracterizara por la “justicia distributiva” y que permitiese acceso igual a los “bienes de consumo”. El lenguaje es característico de los programas socialistas de tradición francesa que concentraban sus esfuerzos  en la búsqueda de la democratización de la distribución. Esas ideologías, denominadas “utópicas’ por los socialistas de tradición germánica y rusa, no se planteaban la socialización de los medios de producción mediante una revolución de clase. El programa del PPD seguía siendo una protesta contra el capitalismo.

Lo que está planteado en este documento es una “batalla por la producción”. La actitud coincidía con la forma en que la economía estadounidense interpretó su papel en el conflicto europeo antes de involucrarse al lado de los Aliados en 1942.  La “batalla de la producción” debía ofrecerse en un marco de relaciones nuevo en que el “Gobierno” y la “iniciativa  privada” combinaran esfuerzos. Se trataba de un nuevo contrato social que estaba de acuerdo con los principios del “Nuevo Trato”.

Las promesas concretas del programa se dirigen en varias direcciones, a saber:

1. A debilitar el latifundio corporativo, identificado con los intereses azucareros, en beneficio de los sin tierra.

2. A elaborar una reforma contributiva que facturara más tributos a las grandes empresas capitalistas en beneficio de los pobres.

3. A elaborar un programa amplio de justicia social y laboral.

4. Al fomento de la industria.

5. A desarrollar una reforma educativa acorde con el cambio propuesto.

  • Mario R. Cancel
  • Historiador y escritor
  • Comentario
    La Asamblea General del Teatro La Perla de Ponce tuvo un valor simbólico peculiar. La misma establecía un vínculo con la tradición del Partido Liberal Puertorriqueño que, en 1887 en ese mismo teatro, adoptó un programa autonomista moderado bajo el liderato de Román Baldorioty de Castro
    El principio de que el status no estaba en issue, es decir, que un voto por el Partido Popular Democrático no era un voto por la independencia, parece haber sido crucial en el triunfo electoral de dicha organización en 1944. La posposición de la independencia se justificó sobre la base de que debía esperarse a que la Guerra Mundial terminara y a que la decisión debería tomarse en nuna elección especial al respecto. El PPD esperaba todavía que se le interpretase como una organización independentista bona fide.
    El Programa economico social establece que la meta de la “civilización” solamente en un sistema de “justicia distributiva” y acceso igual a los “bienes de consumo”. El lenguaje es propio de  los proyectos socialistas distributivos, del socialismo francés y del utopismo europeo. Ennese sentido representa una protesta contra el capitalismo.
    Lo que está planteado es una “batalla por la producción”. Ese fue el modo en que la economía estadounidense interpretó su papel en el conflicto europeo antes de involucrarse en el mismo en 1942. “Producir” generará numerosos beneficios, pero el éxito del programa sólo estará garantizado si el “Gobierno” y la “iniciativa privada” combinan esfuerzos. El programa del PPD está planteando la necesidad de un nuevo orden o contrato social acorde con los principios del “Nuevo Trato”.
    Las promesas concretas del programa se dirigen a debilitar el latifundio corporativo en favor de los sin tierra, a una reforma contributiva que facturará más tributos a las grandes empresas capitalistas en beneficio de los pobres, a elaborar un programa amplio de justicia social para la clase trabajadora, al fomento de la industria y a una reforma educativa acorde con el cambio propuesto.
    Mario R. Cancel
    Historiador y escritor

    agosto 12, 2009

    La historia del Partido Popular Democrático


      Luis Muñoz Marín (1941-1942)

    Capítulo VIII :  El PPD la revolución democrática

    1. De mayor importancia que esta historia externa, menos tangi­ble, pero más real, es la historia de cómo se formó la actitud espiri­tual del Partido Popular Democrático, su personalidad moral, el retrato del Partido Popular Democrático en la imaginación del pueblo puertorriqueño.

    2. En este sentido la historia del Partido Popular Democrático remonta hacia el pasado. Tiene que ver, como ya se indicó en otro punto de este libro, con la tradición democrática española y el progreso en comprensión de la tradición democrática de Estados Unidos —la que a su vez remonta centenares de años en la historia de Inglaterra anteriores a la fundación de Estados Unidos. Tiene que ver con el desuso, o la falta de uso, de estas tradiciones en nuestra historia política. Tal desuso parece haber determinado en Puerto Rico, en vez de la anulación total de la potencia de esas tradiciones, la acumulación de un impulso emocional a darles curso.

    Luis_Munoz_Marin_19403. Parece que el espíritu de nuestro pueblo, en recovecos sub­conscientes, iba anotando un contraste entre lo que, vagamente, recordaba o añoraba, entre lo que confusamente presentía que po­día ser y lo que cansadamente observaba que era; entre lo que podía ocurrir y lo que ocurría. El pueblo participaba como compar­sa en campañas y luchas comiciales; pero al mismo tiempo sentía cada día más su desconexión con todo aquello, su no tener que ver con esas cosas de las maquinarias políticas —con el andamiaje de la politiquería esqueléticamente estructurado sobre el cuerpo de su miseria; con la flor, de dulzura nauseabunda, del lirismo poli­tiquero surgiendo, cada día más ofensiva, del estiércol de la poca vergüenza política.

    4. El pueblo iba queriendo integrar su vida a su política, relacio­nar su dolor con algo que fuera a hacerse sobre su dolor.

    5. Ese fue el Partido Popular Democrático que vio la gran masa del pueblo. Miró hacia adentro y vio su dolor. Miró hacia afuera y vio la imagen, hecha línea, color, luz de su propia esperanza.

    6. Pero ¿por qué vio el pueblo en el Partido Popular Democrático la imagen de su esperanza? En la contestación a esa pregunta está una de las lecciones más hondas del movimiento Popular Democrá­tico. El Partido fue la imagen del deseo del pueblo no primordialmente porque yo me lo propusiera o porque un número de com­pañeros nos lo propusiéramos. El Partido Popular Democrático da la impresión —lo sé— de ser la obra de un hombre. En cierto sen­tido lo es —o por lo menos es la obra de unos cuantos hombres. Pero en un sentido más hondo y más real es el Partido que ha sido obra de más gente en Puerto Rico, porque ha sido, muy realmente, creación del espíritu anónimo y genial del pueblo mismo.

    7. Mi campaña de dos años a través de Puerto Rico no fue una repetición de ideas simples desde el principio hasta el fin. Fue más bien un desarrollo de una manera de ver. La campaña Popular creció en su contenido tanto como en su extensión. El que hubiera ¡do a uno de los primero mítines del Partido Popular Democrático y se hubiese retirado después de la Isla, y hubiese regresado ocho o diez meses más tarde y hubiese entonces ¡do a otro mitin, podría muy bien haber pensado que había visto dos mítines de dos par­tidos políticos enteramente distintos, similares en cuanto a ¡deas programáticas, pero distintos en su personalidad. Sin embargo, lo visto por tal persona hubiera sido, desde luego, el mismo partido en dos momentos distintos de su desarrollo —pero tan distintos en el corto intervalo como lo es un hombre de lo que fue un niño, aunque los dos sean la misma persona. El crecimiento en personali­dad del Partido Popular Democrático en pocos meses era tremen­do. Los que le seguían los pasos no podían darse cuenta, como no se da uno cuenta de cómo un niño se va convirtiendo en un hom­bre si lo ve todos los días. Pero el crecimiento —y sobre todo el ahondamiento— era tremendo.

    8. Al empezar a inscribirse, el Partido Popular Democrático daba en su campaña la sensación de la política tal y como había sido en Puerto Rico. Daba la sensación de un grupo de liberales, gente de buena fe y de buenos propósitos, que habían sido víctimas de una injusticia por parte de un grupo de su propio partido y que se habían visto, muy a pesar suyo, obligados a constituir una nueva agrupación. Sobre esos factores giraba la propaganda en las tribunas y los periódicos: que qué se yo cuantos comités habían pedido la asamblea y se la habían negado; que en Ponce hubo dos mítines, uno de diez mil personas y otro tan sólo de quinientas; que esos mítines probaron dónde estaba la verdadera fuerza liberal; que el grupo que había cometido la injusticia sin duda vería su error y abandonaría su propósito divisionista —en fin, cosas todas ellas razonables, pero que en nada indicaban una variación profunda en lo que había sido la vida pública en Puerto Rico.

    9. Meses después, la campaña ya reflejaba los indicios de la revo­lución democrática, del gran cambio de la política en Puerto Rico, que resultó ser el Partido Popular Democrático. Al triunfar el Par­tido en noviembre de 1940, la sensación era ya avasalladora de una revolución —revolución democrática, dentro de la ley y el orden; pero revolución efectiva en el sentido de descuaje de puntos de vista, variación dramática en la manera de ver las cosas, transferen­cia del poder no de unos partidos a otros, sino de ciertos intereses económicos y sus maquinarias políticas al pueblo mismo— revolu­ción tan efectiva como la que representó el triunfo de Franklin Roosevelt en las elecciones de 1932 en Estados Unidos.

    10. Este crecimiento, decididamente, no resultó de una técnica mía ni de ningún grupo de líderes. Yo también iba creciendo. El liderato del movimiento también iba creciendo. Éramos todos partes de un organismo espiritual en rápido desarrollo.

    11. Según yo iba por los campos, según hablaba con la gente y la gente hablaba conmigo, según el instinto del pueblo olfateaba la potencialidad de lo que yo llevaba, según la vieja esperanza del pueblo se iba haciendo parte familiar de mi propio espíritu, la trans­formación iba ocurriendo. La doctrina del Partido Popular Demo­crático, la tonalidad de su alma, la hicieron los jíbaros de Puerto Rico, los trabajadores, la clase media de Puerto Rico. Cuando yo iba por los campos la gente creía que yo estaba haciendo campaña entre ellos. La realidad más honda era que ellos estaban haciendo campaña en mí. Yo le daba palabra a su dolor acorralado. Le daba objeto a su largo esperar. En la bifurcación en que la larga espera o se precipita por el risco de la desesperación o se echa a cuestas el fardo de la esperanza y emprende camino hacia el horizonte donde ha de abrirlo —y allí se encontraba el pueblo de Puerto Rico al finalizar la cuarta década de nuestro siglo—, el horizonte borrado que había en sus propios corazones trazaba su línea en mi palabra, y en ella veían el horizonte que el dolor había hecho en ellos mis­mos y borrado en ellos mismos. Sus ojos emprendían la marcha. Sus pies se hacían compañeros de sus ojos.

    Comentario

    El documento se inicia con la invención de un genealogía o un pasado legítimo para el Partido Popular Democrático. La idea dominante es que el PPD sintetiza lo mejor de las aspiraciones del pasado hispánico y el presente americano y, a través del segundo, de la herencia liberal y democrática occidental. Eso lo hace distinto de otras organizaciones que ponen, de acuerdo con su percepción, todo el peso en el pasado hispano (el nacionalismo revolucionario) o en el presente americano (el estadoísmo republicano).

    Lo valioso del desarrollo de la nueva organización es, de acuerdo con el autor, que su aparición hizo posible el rechazo natural del pueblo a la praxis política ilegítima y vacía que dominaba el país en medio de la crisis que se vivía. El PPD fue, entonces el medio para facultar la participación legítima y llena de contenido del pueblo en el marco de su tiempo. La intención de Luis Muñoz Marín es convencer a los lectores de que el Partido Popular Democrático tradujo la voz del pueblo y, en ese sentido, puede ser considerado como el pueblo organizado. EL PPD es, en síntesis, obra del pueblo y no de un líder o líderes iluminados. El esfuerzo por diferenciarse del “otro”, el Partido Nacionalista, es evidente. Los alegatos son los mismos que hizo en 1930 el Lcdo. Pedro Albizu Campos con respecto a la política y el  nacionalismo antes de su afirmación como líder público. La organización de cualquier vanguardia aspira a que se le considere como un vehículo impuesto por la historia.

    El método expositivo de Muñoz Marín recurre a un lenguaje poético propio de las vanguardias literarias comprometidas y a las parábolas dualistas con el fin de llamar la atención y facilitar el acceso a la información. Con esos recursos a la mano, cuenta someramente la historia de la ruptura con el Partido Liberal Puertorriqueño, la campaña hacia las elecciones de 1940 y el mito del triunfo en aquellos comicios. La metáfora organicista del crecimiento produce la impresión de que el “triunfo” del PPD era inevitable o natural. El reclamo detrás de la retórica es claro: la voz autorizada de Muñoz Marín insiste en la idea de la revolución democrática con el fin de tomar distancia de la subversión nacionalista. La primera representa al pueblo y la segunda no.

  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor
  • agosto 8, 2009

    Puerto Rico contemporáneo

    Filed under: Historia de Puerto Rico contemporáneo — Mario R. Cancel-Sepúlveda @ 7:50 pm
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    Bienvenidos a Puerto Rico entre siglos

    • Mario R. Cancel Sepúlveda
    • Historiador y escritor

    Esta es la bitácora de discusión de asuntos de Puerto Rico en el marco del largo siglo 20, periodo marcado por el dominio colonial estadounidense. La misma ha sido creada con el fin de estimular la discusión académica cuidadosa y documentada de los caminos que condujeron a la crisis del presente, momento en el cual todas las certidumbres que legitimaban la peculiar situación del país desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se han venido abajo.

    Entre la interpretación de la discursividad política, el análisis historiográfico, la interpretación social, cultural y el análisis literario, se irá aclarando en la medida de lo posible el palimpsesto de un orden en ruinas.

    El concepto “Puerto Rico contemporáneo” remite al acontecer del país desde 1952 hasta el día de hoy a la vez que alude sus raíces en el ya lejano y emborronado 1898. Ese periodo incluye el proceso de modernización e industrialización en el marco del liberalismo dependiente, la transición hacia el neoliberalismo dependiente y la condición posmoderna, y el desenvolvimiento de la era postindustrial y la subsecuente desindustrialización y precarización de una clase media y trabajadora que nunca maduró del todo. La dependencia respecto a un poder complejo y alucinante y la reiterada incapacidad de enfrentar de manera eficaz esa condición son el telón de fondo de aquel drama. Este sitio también albergará recursos académicos que sirvan de apoyo a los seminarios especiales de Historia Contemporánea e Historiografía de Puerto Rico en cual se problematiza la evolución del imaginario histórico puertorriqueño.

    Aunque este espacio está pensado para apoyar a estudiantes universitarios subgraduados y graduados, Puerto Rico entre siglos es un lugar abierto para todos los interesados. Los comentarios de los lectores son bienvenidos siempre.

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